Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de septiembre de 2010

Hawking se convierte en el nuevo Darwin

Aquellos que sigáis la actualidad científica, más particularmente la referida a la divulgación científica, ya habréis oido el revuelo que se ha montado tras el anuncio del nuevo libro de Hawking (escrito mano a mano con Leonard Mlodinow). Hawking afirma que no es necesaria la figura de un dios para explicar el origen y evolución del universo. Poco más o menos es lo mismo que afirmó en su momento Darwin en el contexto biológico, sólo que desplazado al físico. Hasta aquí nada fuera de lo común: en ciencia no se admiten explicaciones no falsables ni comprobables experimentalmente como puede ser la existencia de un dios generador de la especie humana, del sistema solar, o del universo entero. Es muy simple: si no podemos diseñar un experimento que demuestre la existencia de algún dios, no podemos afirmar ya no sólo que dicho dios existe sino que tampoco podemos verificar que ha creado esto o aquello. A fin de cuentas, lo que dice Hawking no es nada asombroso, ni revelador, ni nuevo ni nada: es una constatación de que en ciencia no se admiten explicaciones basadas en el pensamiento mágico.

No obstante, y al igual que le ocurrió a Darwin hace más de 150 años, los religiosos se han tirado a la yugular de Hawking, sólo que con la cobertura mediántica de la era de la información y la globalización, con lo que se han unido católicos, protestantes, musulmanes y judíos. No deja de ser curioso que Hawking haya unido en un mismo empeño a religiosos tan distintos. Qué pena que en lugar de dedicarse a atacar a la ciencia no se dediquen a asuntos preocupantes como pueden ser la pobreza y el hambre en el mundo, o los continuos casos de abusos a menores que se producen en el seno de sus propias jerarquías, por poner dos ejemplos sencillos. Pero volviendo al tema que nos ocupa, nada ha cambiado en los religiosos en los últimos 150 años: siguen metiéndose donde no les llaman, respondiendo a científicos que hablan de lo que descubren en sus marcos de trabajo, con los mismos pseudoargumentos viejos, rancios, contradictorios e ilógicos. Veamos algunos de ellos:

Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, afirma que "creer en Dios no consiste en como taponar un agujero y explicar cómo unas cosas se relacionan con otras en el Universo, sino que es la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya actividad depende en última instancia todo lo que existe". Al margen de que, obviamente, es incapaz de demostrar la existencia de su dios, afirma que es un agente inteligente (si no puede demostrar que existe, ¿cómo sabe que es inteligente?) y vivo. Estar vivo, desde el punto de visto biológico, implica nacer, crecer, reproducirse y morir. ¿Podrá el arzobispo de Canterbury explicar cómo puede estar vivo algo que nunca ha nacido ni muerto? Si alguna vez ha existido un dios vivo, o está muerto, o está próximo a morir... Eso de que todo lo que existe depende en última instancia de dicho dios es tan discutible como su propia existencia: si no puedes demostrar que existe, mucho menos que el universo depende de él. Este arzobispo también se atreve a afirmar que "La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada". Lo que se calla es que la religión tampoco puede resolver la cuestión de por qué existe su dios, o de quién o qué ha creado a su dios, por no hablar de que realmente es completa y absolutamente incapaz de demostrar que tal dios existe.

Jonathan Sacks, gran rabino de la Congregación Hebrea de la Commonwealth, se muestra un poco más moderado e incluso parece querer hacer una separación entre lo que es ciencia y religión, cuando afirma que "la ciencia trata de explicar y la religión, de interpretar. A la Biblia sencillamente no le interesa cómo se creó el Universo. Dedica sólo 34 versos al asunto, mientras que la descripción de cómo los israelitas construyeron un santuario en el desierto ocupa 15 veces más". Esto no sabemos si interpretarlo como que el señor Sacks considera al Génesis como una metáfora. De un modo u otro, lo que propone es que el universo se debe interpretar, buscarle un significado, y para eso necesitamos la religión: "La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan." A pesar del tono conciliador, comete dos errores: el primero que la ciencia no desarticular las cosas, sino que explica los fenómenos que observa investigando sus causas, y en tal investigación nunca se ha encontrado la existencia de algún dios (básicamente porque ese no es el objetivo de la ciencia, no es una hipótesis falsable). El segundo error es que la necesidad de darle un significado a las cosas, es decir, la necesidad de responder a La Gran Pregunta, es una necesidad humana, artificial, provocada muy probablemente de manera evolutiva para reducir el estrés nervioso que produce la sola idea de la muerte.

También parece ser que un portavoz de la Iglesia anglicana ha dicho que "la buena religión y la buena ciencia no son incompatibles". Claro que no lo son. Pero es de vital importancia que los religiosos mantengan sus posturas religiosas donde les corresponde, es decir, en sus casas y en sus templos. Ni los biólogos evolutivos, ni los físicos cuánticos ni el resto de la comunidad científica se dedican a ir de templo en templo a dar clases magistrales de alguna materia científica, no obligan a nadie a escuchar lo que dicen, ni te abordan cuando vas por la calle para hablarte de la importancia de la ley del equilibrio de Hardy-Weinberg ni de por qué la teoría de la relatividad de Einstein es importante. Lo que deben entender los religiosos es que si no quieren que se ponga en ridículo sus creencias, deben quitar sus pies del terreno que es propiedad de la ciencia. Todo el ruido que hicieron los católicos, los creacionistas o los defensores del diseño inteligente ha servido para que se demuestre aún más si cabe que teorías como la de la evolución no presentan fisuras: en ciencia cuanto más se ataca una teoría, y más aguanta, más queda corroborada (científicamente hablando, claro). Si la ciencia prescinde de los cientos de dioses que ha dado la historia humana para explicar el origen y la evolución de los seres vivos o del universo es porque su propio método científico le impide tener en cuenta hipótesis no falsables. Pero si algún religioso quiere imponer su dios a la ciencia, debe hacerlo científicamente, es decir, debe demostrar científicamente la existencia de su dios. Es tan simple como eso. Si no lo hace científicamente, lo único que consigue es corroborar la validez de la teoría científica.

La cobertura mediática que se le ha dado a Hawking es la lógica de un hombre de su reputación. A fin de cuentas, estamos hablando de uno de los científicos y divulgadores más brillantes de todos los tiempos. También se le ha dado cobertura mediática a la respuesta de los religiosos, ya que, lamentablemente, se le sigue dando excesiva importancia a la moralina que imponen las distintas religiones. Curiosamente, uno de los redactores de Alt1040 (un blog que inicialmente hablaba de tecnología e informática pero que actualmente parece ser más una plataforma de publicidad de Apple) se queja precisamente de ese amarillismo que muestran los medios en el que se le da tanta voz a los religiosos y se olvidan de lo que dice Hawking. La pena es que el redactor hace suya una opinión de un redactor de New Scientist, opinión que, a primera vista, es errónea. Dice así: "La noticia, creo yo, es que Hawking dice ahora que no cree en una Teoría del todo, ha abandonado su búsqueda. Ya no espera encontrar una sola teoría que resuelva todos los interrogantes del Universo y plantea que una teoría puede dar una respuesta a una enorme cantidad de problemas e inquietudes, como por ejemplo si Dios creó el Universo o no, pero no todo, que la Ciencia no es completa (en el sentido de "completitud" del teorema de Godel)." Y esto lo afirma sin haber leído el libro que va a publicar el propio Hawking. El caso es que otros medios afirman precisamente lo contrario. Así, por ejemplo, el diario 20minutos dice tomando una nota de prensa de la agencia EFE lo siguiente:

Hawking aventura que la llamada teoría-M, proposición que unifica las distintas teorías de las supercuerdas, conseguirá ese objetivo.

"La teoría-M es la teoría unificada con la que soñaba Einstein. El hecho de que nosotros, los seres humanos, que somos tan sólo conjuntos de partículas fundamentales de la naturaleza, estemos ya tan cerca de comprender las leyes que nos gobiernan y rigen el universo es todo un triunfo", escribe el astrofísico.

Hawking da a entender que en lugar de ser una ecuación única, la teoría-M puede consistir en "toda una familia" de teorías inscritas en un marco teórico consistente, del mismo modo en que distintos mapas - políticos, geográficos, topológicos- pueden referirse a una sola región sin contradecirse entre sí.


Por su parte, el diario Público dice: "[...] Hawking y Mlodinow hacen un repaso del avance de la física teórica para llegar a la conclusión de que las teorías M son "la única candidata" para entender al universo en su conjunto y también la que Einstein esperaba encontrar. Las teorías M son la última aportación de la física teórica para convertirse en la teoría que unifique las cuatro fuerzas, o interacciones, fundamentales de la naturaleza (gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil)."

Señor redactor de Alt1040: antes de criticar el amarillismo de los medios de comunicación (que lo hay, y es evidente), es fundamental hacer autocrítica, y ver que su propio titular (Stephen Hawking se dio por vencido (con la Teoría del Todo)) es tan amarillista o más que los del resto de medios de comunicación.

Los medios de comunicación podrían ser menos amarillistas dándole menos voz a los religiosos que andan metiéndose en camisas de once varas. Pero si lo hicieran, obviamente venderían menos. Es triste pero es cierto. La malaprensa, la falta de contrastación de las noticias publicadas, y la necesidad de vender cueste lo que cueste, está a la orden del día, y más en tiempos de crisis, en muchos de los medios de comunicación actuales. Algunos blogs tampoco se libran de esto (sirva como prueba Alt1040). La realidad es que en ciencia no son válidas explicaciones que tengan en cuenta deidades o agentes cuya existencia no se pueda demostrar científicamente. Cuando la ciencia se deshace de tales explicaciones los religiosos saltan a la palestra, a la yugular, cuando nadie les ha llamado ni dado permiso para ello. Los religiosos deben quedarse en sus templos, del mismo modo que los científicos se quedan en sus laboratorios. No tiene mucho sentido criticar a Hawking o a la ciencia por expulsar a alguno de los cientos de dioses que ha tenido la especie humana, cuando esto sucede dentro del seno de la propia ciencia. Hawking no pide ni obliga a nadie que deje de creer en algún dios, no sale a la calle y aborda al primero que pasa para regalarle alguno de sus libros y "evangelizarle" acerca de lo buena que es la ciencia.

La ciencia no necesita dar sermones, ni predicar. Sólo necesita que echemos un vistazo a nuestro alrededor. ¿Qué vemos? Que todo lo que nos rodea es fruto de la tecnología, y ésta es fruto de la ciencia: ordenadores, televisores, casas, coches, luz, agua corriente... El agua que bebemos es depurada para que podamos beberla gracias a la ciencia. Los animales y vegetales que comemos son fruto de la ciencia, ya que todos ellos son transgénicos y han sido seleccionados genéticamente (sí, todos son transgénicos, ya que todos se han cruzado en algún momento con otra especie, ya sea de forma natural, que a veces sucede, o de forma artificial, cosa que llevan haciendo los agricultores desde hace 10.000 años). La ciencia no necesita demostrar su utilidad e importancia con grandilocuentes sermones en templos. Sólo necesita que hagamos un simple ejercicio: mirar a nuestro alrededor para ver que todo cuanto nos rodea es fruto de la ciencia. La religión, por contra, no puede ni tan siquiera demostrar la existencia de su máxima figura, su dios.

La religión ha intentado dar explicaciones a aquellas cosas cuyas causas desconocíamos, ha plantado sus pies encima de la mesa de las cuestiones científicas. Y ahora que la ciencia le quita los pies de encima de la mesa, los religiosos se enfadan, se enfurruñan, lloran y patalean. Y encima se les da más cobertura mediática de la debida. La ciencia se encarga de explicar los fenómenos naturales, sus causas, sus orígenes, y sus consecuencias y sus finales. No explica significados ni finalidades, porque éstas no existen en un universo que se puede explicar exclusivamente en forma de física, química, biología, geología... Pretender dar explicaciones teleológicas, pretender dar un significado a lo que sucede en el universo, una razón de ser, es retorcer la lógica. Si un asteroide se estrella contra un planeta, ¿qué sentido tiene buscar una finalidad, una razón para que esto ocurra? Es un simple fenómeno natural: dos cuerpos chocan porque sus trayectorias de movimiento se han cruzado. Y ya está. No hace falta agregar una explicación extra que tenga que ver con deidades cuyas voluntades sean precisamente la de hacer chocar esos dos cuerpos. Son dos explicaciones, una sencilla (dos cuerpos chocan porque sus trayectorias se cruzan) y otra compleja (dos cuerpos chocan porque sus trayectorias se cruzan porque así lo desea un ente cuya existencia es indemostrable y cuyos deseos son inescrutables). Cierta famosa navaja nos dice que la explicación más sencilla es probablemente la correcta. Nuestra sociedad avanzaría más rápido si nos deshiciésemos de tanta moralina y verborrea religiosa, y nos centráramos más en la ciencia y en una ética común y universal.


jueves, 19 de agosto de 2010

Un punto azul pálido

Fotografía de la Tierra tomada por la nave espacial
Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros



Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.

Carl Sagan



domingo, 17 de mayo de 2009

Antes de intentar salvar el mundo

Le fusilo la entrada a Rinzewind en su blog "Las penas del Agente Smith" quien a su vez lo vio en este otro blog:


Visto en el BBVA que hay junto a la salida de Metro de Lavapiés, Madrid, cortesía de @andina.


Y de paso me quedo con el comentario #10:

Pues yo espero que empapelen Madrid entero con ese cartel.

Tanto oscurantismo, tanto no condenar, a lo mejor antes de intentar salvar el mundo extendiendo como un cáncer sus imposiciones deberían hacer limpieza dentro.

viernes, 20 de febrero de 2009

La madurez de un niño o de un adolescente

Leo en el 20minutos la siguiente noticia:

¿Un niño de 13 es maduro para tener relaciones sexuales?

20MINUTOS.ES. 19.02.2009 - 21:47h

El Congreso aprobó el miércoles una proposición no de ley del PNV en la que propone elevar la edad mínima para mantener relaciones sexuales consentidas que, según el Código Penal, se sitúa ahora en los 13 años.

La iniciativa no fija una edad, pero señala los 14 como un buen umbral. La idea es establecer una edad similar a la fijada en otros países europeos, en los que oscila entre 14 y 16 años.

¿Qué pasa si un joven de 16 años mantiene una relación con una de 12?
Ante esto surgen varias dudas, ¿si se eleva la edad a se coarta la libertad sexual de los adolescentes? ¿A qué edad es maduro un niño para tomar una decisión así? ¿Qué pasa si un joven de 16 años mantiene una relación con una de 12? ¿Y si dos de 13 años tienen relaciones?

El Código Penal, explican fuentes jurídicas consultadas por 20minutos, está pensado para aplicarse a los mayores de edad. Mientras las relaciones sean consentidas entre los menores no sería delito, a no ser que se produjera algún tipo de abuso por una de las dos partes. En este caso, la edad sería un atenuante para por ejemplo fijar el castigo del chico de 17 que tenga relaciones con una de 13.

La propuesta aprobada el miércoles va encaminada a endurecer las penas a pederastas. Manuel Amarilla, abogado y autor del libro El menor maduro, matizó a 20 minutos que si, por ejemplo, hay sexo entre una niña por debajo de la edad mínima fijada en el Código Penal y un adulto, aunque la menor diga que es consentido, "hay delito". No obstante, Amarilla cree que subir la edad supone "un recorte de la libertad sexual de los adolescentes".

Madurez del menor

Sin embargo, "desde el punto de vista de la psicología evolutiva, un menor de 13 años no tiene madurez suficiente para tomar una decisión así y asumir lo que conlleva", apuntó la psicóloga María Jesús Álava.
Álva, a pesar de reconocer la dificultad para fijar una edad al influir la madurez de cada uno, declaró que "al menos debería ser de 15 años". "Antes no veo ventajas y sí inconvenientes".


Al margen de las cada vez más crecientes dudas acerca de la psicología evolutiva y sus tejemanejes en algunas ocasiones pseudocientíficos, la pregunta clave en este tema es ¿cómo evaluar la madurez? La respuesta debe partir de la ciencia, pero la de verdad, la experimental, y no de ciencias hasta cierto punto dudosas como la psicología sea o no evolutiva. Me parece estupendo que se pretenda endurecer las leyes contra los pederastas, pero elevar la edad mínima para que un menor mantenga relaciones consentidas (pues de eso es de lo que se trata, ya que cualquier otro caso sería abuso o estupro) no es la solución. Tal vez fuera más efectiva una cadena perpetua y no que salgan en unos pocos años, quizá menos por buen comportamiento. Quizá resulta más efectivo un tratamiento psiquiátrico con confinamiento permanente (sin permisos de ningún tipo). El objetivo es que el pederasta no vuelva a actuar en caso de que lo haya hecho, o bien persuadirle de que no lo haga con penas disuasorias que realmente cumplan esa función. El pederasta sabe que lo que hace es ilegal, y por mucho que se suba la edad mínima en dos o tres años lo único que se obtiene es coartar la libertad de los menores, ya que el pederasta va a seguir haciéndolo, tenga o no tenga el menor una edad u otra, porque si le pillan, total, sólo van a ser unos pocos años... si es que va a prisión.

El objetivo del código penal es el de castigar a cualquier persona que quebrante la ley, pero también cumple una función en la prevención, con castigos ejemplares. Si tu sabes que te van a meter en la cárcel para siempre sólo por poseer unas cuantas fotos de niños manteniendo relaciones sexuales con adultos, seguro que te lo vas a pensar y mucho antes de conseguir fotos de ese tipo (y quien dice fotos dice cualquier otra cosa); ésa es la función de prevención. Si además se cubre en los medios informativos las noticias referentes a delincuentes que se van a pasar todo lo que les queda de vida en la cárcel sin varios privilegios que sí tienen otros presos, no relacionados con delitos sexuales, y todo por simplemente poseer unas pocas fotos como las mencionadas anteriormente, uno se lo va a pensar antes de conseguir y poseer esas fotos; ése es el castigo ejemplar. El problema de nuestro código penal es que hoy se cogen a unos delincuentes y dentro de unos días salen a la calle tan campantes. Las penas deben ser mucho más duras. Las penas deberían incluir la cadena perpetua, pero la de verdad, no esa chorrada de que en 25 años como mucho ya estás en la calle por mucho que te hayan condenado a 3000 años de prisión.

Y luego queda el tema de evaluar la madurez del menor. La psicología evolutiva y, en definitiva, la psicología como tal no son herramientas potentes ni lo suficientemente válidas como para poder evaluar la madurez de una persona. Podríamos intentar calcular el IQ, o el g, pero ninguna de esas cosas sirven para evaluar la madurez. Desde luego que la religión no es la respuesta. Tampoco es viable una prueba como la de la selectividad para que al menor le den un carnet de "puedo mantener relaciones sexuales con gente de tal a tal edad". Y luego hay que contar con que la madurez de un menor puede no ser igual que la madurez de otro menor: cada persona es un mundo. Pero lo que sí se puede hacer es educar a los niños, educarles mejor sobre sus derechos y sus deberes. En este país arrastramos demasiado el legado de una educación católica obligatoria hasta hace muy poco tiempo. Demasiada moralina religiosa en nuestro sistema educativo. Si nos desprendemos de ello completamente, si enseñamos a los niños qué es el sexo, por qué es importante y cómo deben realizarlo, en lugar de prohibir, prohibir y prohibir (cuyo único efecto conocido y real es el de infringir, infringir e infringir) no necesitaremos evaluar su madurez, porque ya se la habremos dado nosotros.

Argentina expulsa al obispo britanico negacionista

Leo en el 20minutos:

Argentina expulsa al obispo británico que negó el holocausto nazi

EFE. 19.02.2009 - 22:11h
Argentina expulsa al obispo británico que negó el holocausto nazi
  • Le ha dado 10 días para abandonar el país.
  • El Gobierno argentino considera una afrenta sus declaraciones.

El Gobierno de Argentina ha ordenado este jueves al obispo británico ultraconservador Richard Williamson, que negó la existencia del holocausto judío, a abandonar el país o someterse a la expulsión, informaron fuentes oficiales.

Por disposición del ministro del Interior, Florencio Randazzo, la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina "conmina a Richard Nelson Williamson a hacer abandono del país en el plazo de diez días bajo apercibimiento de tener decretada su expulsión", dijo el Gobierno en un comunicado.

El Ministerio de Interior informó de que el obispo "ha tomado notoriedad pública tras sus declaraciones antisemitas a un medio sueco, en las cuales puso en duda que el pueblo judío haya sido víctima del Holocasuto".

El Gobierno dijo que las consideraciones del obispo "agreden profundamente a la sociedad argentina, al pueblo judío y a la humanidad toda, pretendiendo negar una comprobada verdad histórica".

Williamson, quien recibió una lluvia de críticas por sus declaraciones, había sido apartado a comienzos de mes de su cargo en un seminario en Argentina.

Un dolor de cabeza para el Vaticano

Asimismo, el Papa Benedicto XVI irritó el mes pasado a líderes judíos y católicos progresistas al levantar la excomunión Williamson y de otros tres sacerdotes tradicionalistas .

Desde entonces, el Vaticano ha ordenado al religioso que se retracte públicamente de sus apreciaciones, pero Williamson dijo recientemente a un medio alemán que primero debe revisar la evidencia histórica antes de considerar disculparse.

La Iglesia Católica ha dicho que el Papa, que expresó su total solidaridad con el pueblo judío, no estaba al tanto de la negación de Williamson cuando decidió eliminar la condena que pesaba sobre el religioso.


Parece que el gobierno argentino tiene más dignidad y moral que el propio Papa. ¿Por qué los católicos no se plantan frente al Papa y le dicen cuatro cosas bien dichas? ¿Por qué agachan la orejas? El Papa rehabilitó al obispo este a sabiendas de ser un negacionista, ya que se le conoce como tal desde finales de los años 80 y principios de los 90. Han pasado casi 20 años y el tío sigue en sus trece. Tal vez pensó el Papa que al rehabilitar a 4 obispos en un mismo lote nadie se daría cuenta de que uno de ellos era un negacionista... Pero la gente se ha dado cuenta, y ahora que el sujeto este no se ha retractado de sus declaraciones y, además, va a ser expulsado de Argentina, ¿qué va a hacer el Papa? ¿Esperar a que el obispo revise las 'evidencias históricas'? Cuanto más tiempo tarde en volver a excomulgar a este tipo, cuanto más tiempo tarde en quitárselo de encima, peor le va a ir, y más dudas se va a encontrar en torno a él y su pasado nazi.

martes, 3 de febrero de 2009

La importancia de contrastar la informacion

Imagine el lector que se halla en su casa confortablemente sentado en su sillón favorito. Después de un duro día de trabajo, una ducha y una cena, enciende la televisión para relajar la mente con algún programa de humor (por poner un ejemplo). Supongamos que ese programa es "El Intermedio". Si el lector desconoce lo acontecido entre ayer y antes de ayer en este espacio, le pondré en antecedentes:

La cadena ultracatólica Intereconomía, de ideología claramente facha conservadora, publicó en su programa "Más se perdió en Cuba", un video (que también subieron a youtube) en el que se veía al responsable de "El Intermedio", esto es, El Gran Wyoming, echándole la bronca del siglo a una becaria. Dicho video llegó al mencionado programa de Intereconomía a través de un email y, dada la rivalidad existente entre ambos espacios, no dudaron en usarlo como arma arrojadiza contra Wyoming llegando incluso a darle connotaciones políticas al asunto. De dicho video con la bronca se ha hablado y mucho en apenas 24 horas, y no han sido pocos los medios que se han hecho eco de la noticia. Por supuesto, anoche, en "El Intermedio", explicaron lo que había ocurrido:








Así que, todo fue un montaje que hicieron los guionistas del programa "El Intermedio" para demostrar la escasa, por no decir nula, ética que rige el canal Intereconomía. La Sexta ya nos tiene acostumbrados a sus montajes (como el caso de "El Follonero" o "Sé lo que hicisteis") en los que se muestra de forma diáfana que el sector del periodismo está últimamente demasiado ocupado con "pseudoperiodistas" que publican lo primero que encuentran sin molestarse siquiera en contrastar esa información. Esto es una enorme falta de ética, pues un periodista debe, ante todo, informar; y la información que emite debe ser, ante todo, veraz. Así pues, el periodista debe, o por lo menos debería, tener la obligación de contrastar toda la información que publica. El problema no es el periodismo en sí, ni es en general de los medios de información. El problema es de algunos periodistas que, cegados por motivos personales como es el caso que nos ocupa; o cegados por su propio fanatismo-integrismo político-religioso (véase por ejemplo a Jimenez Losantos en la COPE); anteponen sus prejuicios, ideologías y creencias a la veracidad de la información. No valen excusas como "comprobamos que el video no fue cortado ni editado" ni chorradas similares. Se debe contrastar el medio, claro que sí, pero también la información contenida en el medio.

Son estos pseudoperiodistas como el mencionado de la COPE o el conductor del programa "Más se perdió en Cuba" los que realmente demuestran una falta de ética y de rigor profunda, y que denigran una profesión como es el periodismo. Uno no puede anteponer sus creencias a los hechos. Imagine, estimado lector, que nuestro buen amigo Pepe, que es carpintero, se rompe una mano trabajando, y va al médico. El médico no le hace una radiografía y le dice que, bah, que sólo es un golpecillo de nada, que no se queje tanto, que es un llorica, y si no le gustara la música clásica no le habría pasado nada. ¿Qué tiene que ver que a Pepe le guste le música clásica con que se haya roto una mano trabajando? Pues absolutamente nada. ¿Es la actitud del médico la correcta? Desde luego que no: lo que haría un médico con un mínimo de ética (por aquello de que le pagan por ello y por eso del juramento hipocrático y esas cosas) es hacer una radiografía para ver qué ha pasado. Eso es lo que haría un médico normal, un médico que contrasta la información que le proporciona el paciente con los hechos. En ciencia la información se contrasta experimentalmente, de lo contrario se hace pseudociencia. En periodismo la información se contrasta recurriendo a otras fuentes, de lo contrario se hace pseudoperiodismo.

Imagine ahora que es usted quien sufre un accidente que requiere asistencia médica urgente. Le llevan al hospital y el médico, o mejor dicho, pseudomédico, observa que lleva usted una cruz colgada al cuello. Así que, el pseudomédico le dice "pues mire, ha tenido usted un accidente muy grave, pero la culpa es suya, porque si usted no fuera católico y encima del PSOE no le habría pasado nada de esto, y me niego a curar sus heridas, me niego a curar a católicos y gente de izquierdas, así que si usted se muere, pues mala suerte". Como es lógico, el lector se quedaría estupefacto ante tamaña estupidez y falta de ética y profesionalidad. ¿Se imagina que en todos los servicios que usted se pueda imaginar, desde la panadería hasta la recogida de basuras, la gente antepusiera sus ideologías, creencias o motivos personales a su trabajo? ¿Se imagina usted que cualquier pudiera objetar por cualquier razón en cualquier trabajo? Esto nos llevaría irremediablemente al caos y la destrucción porque no es un modelo sostenible para la sociedad. No estamos hablando de una cuestión como lo era antiguamente la objeción de conciencia para aquellos que tenían que ir a la mili en la que una persona podría sentirse capacitada o no de matar a otra según sus principios morales. Estamos hablando de una ética y una profesionalidad inherentes a las profesiones que desarrollan las personas.

A nadie le gustaría ni le parecería bien que un médico no curara un infarto a una persona simplemente porque a éste le gusta la música clásica en lugar del hip-hop. A nadie le gustaría ni le parecería bien, y supongo que usted tampoco, que un periodista dijera que es usted un ladrón y un estafador simplemente porque "alguien", no se saben quién, se lo ha dicho y el periodista, en lugar de comprobar, no ha contrastado la información porque le tiene manía a usted (y quien dice usted, dice cualquier otra persona). Contrastar la información es lo más importante, no sólo en el periodismo, sino también en ciencia. Y digo yo: si a una persona no le gusta que un periodista mienta emitiendo informaciones no contrastadas, si a una persona no le gusta recibir información que no ha sido comprobada ni verificada por las personas competentes encargadas de ello, ¿por qué sigue habiendo periodistas como Jimenez Losantos o el responsable del programa "Más se perdió en Cuba"? Si a una persona no le gustaría que le tratara un pseudomédico, o que escribiera sobre él un pseudoperiodista, ¿por qué sigue Iker Jimenez emitiendo sus falsedades y haciendo caja a costa del telespectador y del radioyente sin que nadie le pida una mínima contrastación o verificación de la pseudociencia que expele a velocidad de vértigo ,y que se sabe que es tan falsa o más, y sirva como ejemplo el montaje de las niñas fantasma, las caras de Belmez, la memoria del agua, o el "caminante de Boisaca"? ¿Por qué se continua siguiendo programas pseudocientíficos cuya base es la mentira y su argumento la falsedad? ¿Hasta cuando seguiremos aguantando a todos los pseudos-lo-que-sea, a todos esos charlatanes sacacuartos en los medios de comunicación?