lunes, 2 de noviembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
El gobierno de México introduce el creacionismo en el sistema educativo
En estos tiempos de oscurantismo y emergencia de viejos fanatismos, la Secretaría de Educación Pública (SEP) nos ofrece una nueva y muy desagradable sorpresa en sus nuevos libros de texto para la materia de ciencias naturales de primaria: se trata de la mutilación de la teoría de la evolución. Una aberración más del gobierno panista, la cual ya no resulta sorprendente luego de constatar la obsesión de este gobierno por atacar día con día la cultura y la inteligencia e intentar imponer su concepción confesional y religiosa a toda la población de México.
Pues bien, en esta tesitura, un conjunto de personas carentes de la menor preparación en ciencia, ha mal redactado un texto dirigido a los alumnos de sexto de primaria en el que la teoría de la evolución queda reducida en mucho más de la mitad con respecto de la atención que merecía el texto anterior, aprobado en 1993 y elaborado por personas conocedoras, profesionales del tema. Se trata de un texto en el que el evolucionismo merece un tratamiento confuso, erróneo e incompleto, por decir lo menos. He aquí algunos de los imperdonables errores que contiene:
1. El creacionismo es tratado al nivel de las distintas teorías científicas sobre el origen de la vida: La generación espontánea, la panspermia y la teoría evolucionista de Oparin-Haldane son puestas todas al mismo nivel que las charlatanerías creacionistas. El creacionismo no es ninguna teoría; es sólo una especulación fantasiosa imposible de corroborar, no está basada en un hecho real que se pretenda explicar.
2. No existe la menor mención de la variabilidad al azar y de su herencia, los cuales son procesos (y conceptos) centrales en la teoría de Darwin. La selección natural es imposible de explicar si antes no se hace mención de esos dos procesos, porque solamente cuando las especies varían pueden seleccionarse las mejor adaptadas al medio de las que no lo están.
3. No se menciona ningún concepto de genética ni la relación de los hallazgos en esta rama de la biología con la teoría de la evolución. Hay que mencionar al respecto que en las primeras décadas del siglo XX tuvieron lugar entre los científicos interesantes debates sobre el carácter de la herencia y de la selección natural, que concluyeron con la emisión de la llamada teoría sintética, que unificó los conocimientos en genética provenientes de las investigaciones de Gregor Mendel con el modelo darwinista de evolución por selección natural.
4. En el texto se pone atención a los fósiles y a las extinciones como evidencia de las formas de vida pasadas. Pero eso no es necesariamente evolucionismo. Los fósiles son conocidos desde hace milenios sin que se diera una explicación evolucionista a su existencia. El científico francés Georges Cuvier (1769-1832) emitió la teoría llamada catastrofismo, en la que explicaba que los fósiles eran evidencia de catástrofes y creaciones sucesivas que habían tenido lugar en la Tierra, negando toda implicación evolutiva. Fue Darwin quien encontró una evidencia de la evolución en el registro fósil relacionando las edades de fósiles semejantes entre sí y los sedimentos geológicos en los que se encuentran. Esta explicación está ausente en el texto de sexto de primaria.
5. No hay mención alguna sobre evolución humana. Eso abre las puertas a la interpretación del diseño inteligente, que plantea que el ser humano es demasiado complejo para ser explicado por procesos naturales y que por tanto (¡vaya falacia!) tiene que ser producto de la decisión de un ser supremo inteligente.
6. De la vida de Darwin no se explica casi nada, ni el viaje del Beagle ni las evidencias biogeográficas embriológicas y paleontológicas sobre la evolución, ni el principio del ancestro común y, desde luego, nada sobre su triunfo sobre las fuerzas oscurantistas y reaccionarias de su tiempo.
Debemos dar la señal de alarma: esta reducción de la teoría evolucionista es, en manos del panismo, el primer paso para, en un futuro no lejano, eliminarla de los planes de estudio o ponerla en el mismo nivel de las charlatanerías creacionistas, como se ha intentado en muchas partes de Estados Unidos o Italia. Omitir o deformar la enseñanza del evolucionismo en las escuelas primarias es sumir en la ignorancia y la mentira a la niñez de este país; es condenarla a ignorar una de las más certeras y trascendentales aportaciones a la ciencia y la cultura. Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a hacer eso.
El panismo es insaciable en su ataque a la inteligencia. Encendamos los focos rojos. La defensa de la cultura, de la historia y de la ciencia es, hoy día, una de las tareas más importantes en México.
Visto en La ciencia y sus demonios quienes a su vez lo han visto en La jornada.
martes, 16 de junio de 2009
Cuestiones cientificas sin resolver
Vía Mi mesa cojea.
miércoles, 29 de abril de 2009
Las amistades del diseno inteligente
El Discovery Institute fue fundado en 1990. Su base se encuentra en Seattle y está ligado a una institución de ideología conservadora, el Hudson Institute. Ha tomado su nombre del barco que, capitaneado por G. Vancouver, exploró las costas norteamericanas del Pacífico entre 1791 y 1795. Se trata de una institución no lucrativa, que depende de donantes privados. Está presidido por B. Chapman, de confesión católica y que ocupó cargos importantes durante la administración de Ronald Reagan. Tiene entre sus dirigentes a H. Ahmanson, millonario relacionado con el movimiento dominionista llamado Christian Reconstructionism (Reconstruccionismo cristiano), una organización partidaria de la subordinación de las leyes civiles a las prescripciones del Antiguo Testamento y contraria a la tolerancia religiosa, lo que ha hecho que sus críticos laicos o cristianos lo acusen de promover un neofascismo teocrático semejante al del régimen talibán en Afganistán.
[...]
Según Dr. Bruce Prescott, un pastor presbiteriano, el reconstruccionismo cristiano se basa en un “catalogó los seis proyectos básicos
1) hacer que los Diez Mandamientos sean la ley
2) reducir el papel del gobierno a defender los derechos de propiedad
3) pagar diezmos a agencias eclesiásticas para financiar la asistencia pública
4) cerrar las cárceles y restaurar la esclavitud como castigo; aplicar la pena de muerte a los delitos que recibieron ese castigo en el antiguo Israel, como la apostasía [renuncia a la religión], la blasfemia, el aborto, el homicidio, la violación, la mala conducta de los niños, no guardar el día de descanso, la sodomía y la brujería
5) cerrar las escuelas públicas y hacer responsables a los padres por los estudios de sus niños
6) fortalecer la familia patriarcal.
Leer el artículo completo de "Un planeta con canas".
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sábado, 18 de abril de 2009
miércoles, 11 de marzo de 2009
Humanos, ¿creados o evolucionados?
En este año de Darwin el creacionismo y el evolucionismo siguen arremetiendo el uno contra el otro sin llegar al entendimiento.
Es lógico si tenemos en cuenta que el primero no requiere pruebas para ser comprobado, tan solo Fe y el segundo, justamente lo que requiere para su comprobación son evidencias físicas.
Pero abordemos la cuestión que nos ocupa a través del sentido común y unas pequeñas pinceladas de método científico.
Una vez observado el hecho evidente que existimos como especie, que estamos aquí, hipoteticemos, según lo que sabemos de ciencia y de religión, sobre como hemos llegado a ser.
Planteemos, pues las 2 hipótesis:
HIPOTESIS A) Hemos sido Creados.
El Gran Diseñador existe y somos su gran obra, creados a su imagen y semejanza somos la criatura más perfecta que ha existido jamás. El culmen de toda su obra creativa.
Ha creado piezas únicas de la nada, creadas expresamente para tan magna obra, ha diseñado mecanismos armoniosos y perfectamente sincronizados que hacen de nosotros seres cuasi perfectos, según su voluntad.
Todo en nosotros realiza una función de manera óptima pues hemos sido Diseñados ex profeso.
¿Acaso el Gran Relojero añadiría a un Reloj engranajes desdentados que impidieran el buen funcionamiento del mismo? ¿Es posible que el Gran Pintor realizara trazos sin sentido que desvirtuaran su gran obra? ¿Podría ser que el Gran Ingeniero añadiera a su Obra Maestra elementos, mecanismos, que la distorsionaran, que no realizaran correctamente su función o que la pusieran en peligro? Por supuesto que no. Por esa razón es un Diseñador Inteligente, omnipotente y omnisciente.
HIPOTESIS B) Provenimos de la Evolución de otras especies.
Es irrelevante la existencia o no del diseñador. Somos hijos del tiempo y la necesidad, de las adaptaciones y las mutaciones ciegas que generarán variaciones que se enfrentarán a la selección natural, al medio, a otros organismos.
La Evolución no crea piezas óptimas de la nada para generar a sus hijos, tan sólo modifica la materia prima ya existente. Genera pequeños cambios generación tras generación y es chapucera en muchos casos ya que no siempre la materia prima es la más idónea para sus propósitos.
Nos encontramos con estructuras, elementos u órganos enteros sobrantes, mecanismos no optimizados pero que llevan a cabo su función, estructuras afuncionales, vestigiales o deformadas. Pero en conjunto, somos organismos vivos, adaptados de la mejor manera posible al medio. No somos perfectos, tan solo sobrevivimos con lo que disponemos.
Una vez establecidas ambas hipótesis, busquemos en nuestro organismo evidencias que nos indiquen cual de las dos es la correcta. ¿Estamos perfectamente formados, como sostiene la primera hipótesis o sin embargo encontramos defectos e imperfecciones como indica la segunda?
Observemos la siguiente lista de órganos y mecanismos humanos y extraigamos conclusiones:
Lee el artículo completo pulsando aquí.
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jueves, 26 de febrero de 2009
Como ocurrio
Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las tribus se queden aleladas ante sus palabras.
-En el principio -dijo-, exactamente hace quince mil doscientos millones de años, hubo una gran explosión, y el universo...
Pero yo habia dejado de escribir.
-¿Hace quince mil doscientos millones de años? -pregunté, incrédulo.
-Exactamente -dijo-. Estoy inspirado.
-No pongo en duda tu inspiración -aseguré. (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración. Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.)-. Pero ¿vas a contar la historia de la Creación a lo largo de un periodo de más de quince mil millones de años?
-Tengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llevó. Lo tengo todo aquí dentro -dijo, palmeándose la frente-, y procede de la más alta autoridad.
Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa.
-¿Sabes cuál es el precio del papiro? -dije.
-¿Qué?
(Puede que esté inspirado, pero he notado con frecuencia que su inspiración no incluye asuntos tán sórdidos como el precio del papiro.)
-Supongamos que describes un millón de años de acontecimientos en cada rollo de papiro. Eso significa que vas a tener que llenar quince mil rollos. Tendrás que hablar mucho para llenarlos, y sabes que empiezas a tartamudear al poco rato. Yo tendré que escribir lo bastante como para llenarlos, y los dedos se me acabarían cayendo. Además, aunque podamos comprar todo ese papiro, y tú tengas la voz y yo la fuerza suficientes, ¿quién va a copiarlo? Hemos de tener garantizados un centenar de ejemplares antes de poder publicarlo, y en esas condiciones ¿como vamos a obtener derechos de autor?
Mi hermano pensó durante un rato. Luego dijo:
-¿Crees que deberiamos acortarlo un poco?
-Mucho -puntualicé, si esperas llegar al gran público.
-¿Que te parecen cien años?
-¿Que te parecen seis dias?
-No puedes comprimir la Creación en sólo seis dias -dijo, horrorizado.
-Ese es todo el papiro de que dispongo -le aseguré-. Bien, ¿que dices?
-Oh, está bien -concedió, y empezó a dictar de nuevo-. En el principio... ¿De veras han de ser sólo seis dias, Aarón?
-Seis días, Moisés -dije firmemente.
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martes, 10 de febrero de 2009
Intolerancia en estado puro
Las opiniones religiosas de un presentador le cuestan dinero a su televisión
(PD).- ¿Dios creó el mundo en seis días? Antes de responder, tengan cuidado con la respuesta. Y si no que se lo pregunten al presentador Andries Knevel, una de las caras populares de la televisión pública holandesa EO, cuya opinión al respecto ha provocado que decenas de miembros de la cadena, de tinta calvinista, hayan retirado su contribución económica.Durante la emisión de uno de los programas especiales que la cadena EO dedicaba al 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin titulado 'Dios creó a Darwin', con la intención de debatir sobre la Creación, Knevel dijo lo siguiente: "Se puede ser un cristiano ortodoxo y no creer que la Tierra fue creada hace miles de años en seis días".
En poco tiempo, las palabras del presentador, que este viernes aclaró que su opinión no se puede extender al resto de la cadena, corrieron como la polvora y sus consecuencias no se hicieron esperar. Decenas de miembros anunciaron su baja y la retirada correspondiente de su apoyo económico, según fuentes de la propia EO.
Ante esta polémica, el director de la cadena Arjan Lock manifestó en un comunicado que "la misión de la EO es transmitir que Dios es el Creador y Jesús el Salvador, lo que es un fundamento firme de nuestra fe, aunque ahí caben diferentes opiniones sobre cómo se creó la Tierra".
Actualmente en Holanda conviven un gran número de cadenas públicas orientadas a distintas bases tanto ideológicas como religiosas que reciben apoyo económico por parte de simpatizantes a sus ideas: VPRO, cadena humanista, la católica Kro, la socialdemócrata VARA o NCRV, que es protestante.
No deja de ser curioso que dentro del propio creacionismo haya diferencias entre sus miembros (los conocidos entre el creacionismo de la tierra joven y los del creacionismo de la tierra antigua). Pero aún me parece más curioso que cada facción sea tan intolerante o más que la otra, hasta el punto de que se olvidan de lo que realmente es (o por lo menos debería ser) importante en una religión: creer en dios debe ser un "bálsamo para el alma". Quiero decir que el objetivo de una religión no debería ser en ningún caso explicar el origen del mundo y los bichos que lo pueblan, sino dar consuelo a aquellos que necesitan sentirse parte de un todo, aquellos que tienen la necesidad de trascender, aquellos que tienen miedo a que ésto sea lo único y no haya nada más después. Se olvidan de que creer en dios debería unir a las personas necesitadas, y no separarlas. ¿De qué sirve una religión que fomenta más y más el odio, el fanatismo, el separatismo, la intolerancia, etc. en detrimento de la "paz del alma"? ¿Cuál es la función social de una religión cuyo objetivo pasa de ser ayudar al prójimo a denigrar, odiar, discriminar, etc? Tal y como yo lo veo, la única función que le queda es la de recaudar dinero para que los de arriba se hagan cada vez más y más ricos mientras van captando más adeptos que se unan a la causa, esto es, a odiar y discriminar a los demás, mientras aportan sus billetitos frescos para que los de arriba se sigan haciendo aún más ricos y sigan captando más adeptos.
Pero no acaba aquí el tema. Los de arriba, cuando cada vez consiguen más y más dinero, se van labrando una posición social, a través de la cual regir los cambios políticos y legislativos de un país. Ya hemos visto en alguna entrada anterior que el fundamentalismo religioso creacionista consiguió poder suficiente para legislar en contra de la enseñanza evolucionista en las escuelas públicas estadounidenses. Pero no se contentaron con eso. En Halón Disparado he encontrado esta entrada, y aún más interesante resulta el video (a continuación) que acompaña uno de los comentarios.
1.- Constitución de Arkansas, Artículo 19: Ninguna persona que niegue la existencia de Dios podrá obtener un cargo en las administraciones de este Estado, ni será competente para testificar en juicio alguno.
2.- Constitución de Maryland, Artículo 37 (este dato no he podido contrastarlo): No serán requeridas pruebas como cualificación para un cargo de provecho o confianza en este estado excepto la declaración de creencia en la existencia de Dios.
3.- Constitución de Pennsylvania, Artículo 1, Sección 4: ninguna persona que reconozca la existencia de dios y de un "estado futuro" de recompensas y castigos podrá, en función de sus sentimientos religiosos, ser descualificada para llevar cualquier cargo o lugar de confianza bajo este estado fundador. (N. de Traducción: por "estado futuro" se entiende vida después de la muerte).
4.- Constitución de Tennessee, Artículo 9, Sección 2: Ningún ateo podrá ser funcionario. Ninguna persona que niegue la existencia de dios o un futuro estado de recompensas y castigos podrá ser funcionario de algún tipo en este estado.
5.- En las constituciones de Carolina del Norte, del Sur y de Texas existen artículos similares.
6.- George Bush (padre) declaró lo siguiente: "No, no pienso que los ateos puedan ser considerados ciudadanos ni que puedan ser considerados patriotas. Esta es una nación bajo (el poder de) Dios."
7.- Existen numerosas Blue Laws, o Leyes Azules, no sólo en EE. UU. sino en otros muchos lugares del mundo en los que los legisladores imponían leyes por sus creencias religiosas. La mayoría de ellas se refieren a la prohibición de trabajar o irse de compras en domingo, ya que se le considera un día de culto y descanso; o la prohibición de la venta y consumo de bebidas alcohólicas durante todo el domingo o entre determinadas horas, en Colorado está prohibida la venta de coches, en Connecticut está prohibida la caza, en Illinois no se permiten las carreras de caballos... todo esto, insisto en domingo. Otros estados y otros países ajenos a EE.UU. tienen leyes parecidas.
8.- El juramento de lealtad a la bandera se hace, de nuevo, ante dios: "I pledge allegiance to the flag of the United States of America, and to the Republic for which it stands: one Nation under God, indivisible, with Liberty and Justice for all."
9.- En las monedas de curso legal aparece la leyenda "In god we trust", algo así como "Confíamos en dios".
10.- Y, sin embargo, la Constitución de EE. UU. deja bien claro que este país no se encuentra bajo un gobierno cristiano, que es un país laico en el que la iglesia está completamente separada del gobierno (permítame el lector que me eche a reir un rato...).
Va siendo hora de que la religión deje de meterse en nuestros asuntos. Va siendo hora de que la religión deje de imponer sus creencias en nuestras vidas, seamos creyentes o no de un dios en concreto. Va siendo hora de que seamos nosotros quienes eduquemos a nuestros hijos, y no nuestras creencias religiosas. Va siendo hora de que nuestros hijos reciban nuestra moral, y no la de unos individuos con fines lucrativos que dicen hablar por dios. Nuestros hijos tienen derecho a elegir en qué quieren o no creer. No tenemos ningún derecho a elegir por ellos. Su educación debe partir del respeto hacia los demás, deben conocer sus derechos y sus obligaciones, tal y como lo ordena la Ley, el Código Penal, la Constitución de nuestro país, y la Declaración de Derechos Humanos. Y cuando sean mayores, si quieren creer en dios, que crean. Y si quieren ser alienados en una religión concreta, que lo sean. Pero debemos darles la oportunidad de elegir su vida, y no imponerles nuestras creencias por el simple hecho de ser nuestras o porque unos individuos muy famosos y ricos digan que son las mejores o las únicas válidas para llegar a un supuesto reino de dios. Primero hay que enseñar, educar, y cuando sea necesario, enseñar la ética y moral necesarias para el día a día. Pero sin recurrir a dios ni a una religión. Ya decidirán ellos qué quieren y no creer.
sábado, 7 de febrero de 2009
De pegatinas y creacionistas


Que traducido dice: "Este libro de texto contiene material sobre la evolución. La evolución es una teoría, no un hecho, acerca del origen de los seres vivos. Este material debe ser tratado con una mente abierta, estudiado cuidadosamente y considerado críticamente". Como ya hemos visto en otras entradas, la Constitución de los EE. UU. deja muy clara la separación entre iglesia y estado, por lo que estas pegatinas son, simplemente, inconstitucionales. Lógicamente se presentó una denuncia, fue a juicio el asunto y el juez falló en contra de la Junta Escolar obligando a que se retiraran las pegatinas. Claro que la sentencia tardó dos años en llegar, y mientras tanto hubo réplicas, también en forma de pegatina, como las que podemos ver en Un planeta con canas, si bien nunca fueron impuestas en los libros de texto ni en las biblias, sino que fueron publicitadas como protesta a la ridícula decisión de la Junta Escolar:

"La evolución es sólo una teoría- como la Ley de la Gravedad".
"La evolución es un HECHO. Dios es sólo una teoría". La siguiente pegatina fue creada para pegarla en una biblia:
"Este libro trata sobre dioses. La existencia de entidades con poderes sobrenaturales es controvertida, y muchos creen que los mitos, especialmente los mitos de otras personas, son ficción. Este material debe ser tratado con una mente abierta, estudiado cuidadosamente y considerado críticamente."Aunque, sin duda, la pegatina que mejor se aproxima al contenido de la biblia es la siguiente:

"Precaución: Esta es una obra de ficción. No interpretar literalmente.
Aviso sobre el contenido: contiene versículos describiendo o incitando al suicidio, incesto, zoofilia, sadomasoquismo, actividad sexual en un contexto violento, asesinato, violencia morbosa, uso de drogas o alcohol, homosexualidad, voyeurismo, venganza, menoscabo de figuras de autoridad, ausencia de normas, violaciones y atrocidades de los derechos humanos.
Aviso de exposición: la exposición a los contenidos durante períodos de tiempo prolongados o durante los años formativos en niños puede provocar ilusiones, alucinaciones, merma de las capacidades cognitivas y de razonamiento objetivo, y, en casos extremos, desórdenes patológicos, odio, intolerancia, y violencia, incluyendo, pero no limitado a, fanatismo, asesinato, y genocidio."
Si los científicos no nos metemos en la iglesia a hablar de la evolución, de química, o de genética, ni nos dedicamos a poner pegatinas en los textos religiosos, ¿por qué los religiosos se empeñan tanto en meterse donde no les han llamado? ¿Por qué tenemos que seguir aguantando que impongan sus creencias a los demás? ¿Por qué no nos dejan en paz con nuestra libertad de culto?
miércoles, 4 de febrero de 2009
Cuando la religion se mete a estadista
A los encuestados se les preguntó si las creencias en: a) creacionismo de la tierra joven (dios creó la tierra hace 10.000 años); b) evolución teísta (la evolución es la forma en que dios ha creado a los seres vivos) ; c) evolución atea (la evolución convierte en absurda e innecesaria la creencia en dios); d) diseño inteligente (la evolución por si sola es insuficiente para explicar las estructuras complejas de los seres vivos y por eso hace falta la intervención de un diseñador en momentos clave); eran o no verdaderas ofreciendo al encuestado 5 posibilidades: definitivamente cierta, probablemente cierta, probablemente falsa, definitivamente falsa, no sabe/no contesta.
Si observamos cada opción y su explicación, podemos constatar un sesgo fuerte y profundo, algo que no se debe permitir en una encuesta. Dicho de otro modo, la encuesta está manipulada y, además, manipula a la gente. Y digo este último porque, si nos fijamos en la tercera opción, vemos claramente de que pie cojea el encuestador. Se ofrece la opción "evolución atea" como aquella en la que la creencia en dios es absurda e innecesaria. Veamos esto con más calma: la evolución "atea" sería el equivalente a decir que la evolución de los seres vivos ocurre por fenómenos genéticos y medioambientales. ¿Cómo se puede deducir por tanto, que si uno cree en esta evolución "atea" que en realidad habría que llamar evolución "genético-medioambiental" entonces ya no sólo no puede creer en dios, sino que además creer en dios es absurdo e innecesario? Como ya comenté en otra entrada, es una falacia:
No es asunto de la ciencia si dios existe o no, ya que no es una hipótesis falsable y por tanto es un tema que no le concierne a la ciencia. En cualquier caso, es una lógica muy extraña esa de que "si A no es consecuencia de B, entonces B no existe". Es el equivalente a decir que como las peras no son consecuencia (o fruto) de un manzano, entonces el manzano no existe. Dicha lógica no tiene ni pies ni cabeza, es una falacia pura y dura, pero cuando se carecen de argumentos científicos como les sucede a los religiosos (sean creacionistas o defensores del diseño inteligente) no les cabe otra posibilidad que desarrollar tales falacias (porque callarse no se van a callar, prefieren quedar en ridículo).
Visto el sesgo con el que se ha realizado la encuesta, tampoco sorprende el hecho de que no hayan preguntado sobre la formación educativa de los encuestados y si profesan o no alguna religión, datos que nos ayudarían a saber si la encuesta se ha hecho en una universidad o a la salida de una iglesia (que no es lo mismo una cosa que otra). Así que, cuando uno quiere obtener determinados resultados sí o sí, nada mejor que hacer una encuesta sesgada y manipulada en la que, además, se recurra a la manipulación de la gente. Siguiendo ese mismo principio, estoy seguro de que si yo ahora me pongo a encuestar gente, el 100% creería en la Síntesis Moderna de la Evolución y en el Monstruo Volador del Espaguetti. Ramén.
martes, 3 de febrero de 2009
El ejemplo y las lecciones de Darwin
Expresado muy brevemente, Darwin sustanció con muy variadas evidencias la idea (que otros antes que él habían propuesto) de que las especies evolucionan, encontrando además un mecanismo que hacía plausible tal evolución; defendió que la vida es como un árbol, de cuyas raíces han ido brotando diferentes ramas, esto es, especies que con el paso del tiempo continúan diversificándose, dando origen a otras bajo la presión de determinados condicionamientos. Después de esforzarse por encajar en una gran síntesis las piezas (zoología, botánica, taxonomía, anatomía comparada, geología, paleontología, cría domestica de especies, biogeografía...) del gigantesco rompecabezas que es la naturaleza, y estimulado por la noticia de que Alfred Wallace había llegado a conclusiones similares, aunque no tan sustanciadas, en noviembre de 1859 -pronto hará, por consiguiente, 150 años- publicó un libro que forma parte del tesoro más precioso de que dispone la humanidad: El origen de las especies. Doce años más tarde, en otro gran libro (El origen del hombre), aplicó a los humanos las lecciones del primero, despojándonos del lugar privilegiado en la naturaleza que hasta entonces nos habíamos adjudicado.
A lo largo del siglo y medio que nos separa de la publicación de El origen de las especies, la esencia de su contenido no ha hecho sino recibir confirmación tras confirmación. Puede que aún resten cuestiones por dilucidar, pero el evolucionismo darwiniano nos suministra un marco conceptual y explicativo imprescindible para comprender el mundo natural de manera racional, sin recurrir a mitos.
A la vista de todo lo dicho, podría pensarse que la única actualidad de Darwin y de su obra es la de honrar su memoria utilizando la excusa de los dos mencionados aniversarios. Ojalá fuese así. La evolución entendida a la manera de Darwin es un hecho científico, contrastado de manera abrumadora, y su relevancia para situarnos en el mundo es obvia, pero no es universalmente aceptada. En Estados Unidos solamente la acepta el 40% de la población. En Europa su aceptación es mayor, especialmente entre los franceses y los escandinavos (creen en ella aproximadamente el 80%), aunque no deja de tener problemas: en una encuesta realizada en Reino Unido por la BBC en 2006, el 48% la aceptaba, mientras que el 39% optaba por alguna forma de creacionismo, y un 13% "no sabía".
La historia de la oposición de los creacionistas a Darwin ha sido comentada en numerosas ocasiones y no pretendo volver a este asunto, que, sin embargo, continúa vigente, aunque ahora sea recurriendo sobre todo a una nueva terminología: el diseño inteligente, la idea de que un Dios debió de diseñar cada una de las especies que existen. Me interesa más hacer hincapié en el hecho de que una teoría científica contrastada y de enorme relevancia social sea rechazada o muy pobremente comprendida. En mi opinión, una explicación posible del tal rechazo reside en el desconocimiento.
Debatimos insistentemente -ahora estoy pensando en España- acerca de los programas educativos para nuestros jóvenes; por ejemplo, si es aceptable o no imponer asignaturas como Educación para la Ciudadanía, ante la cual algunos argumentan que limita la libertad de los padres a ejercer sus derechos en la formación (moral y religiosa) de sus hijos. Y, mientras tanto, la enseñanza de ciencias sufre cada vez de más carencias.
No parece preocuparnos demasiado, por ejemplo, si se enseñan adecuadamente sistemas científicos tan básicos como la teoría de la evolución de las especies. El pasado noviembre, se publicó un libro en el que se adjudicaba a la Reina, doña Sofía, la siguiente manifestación: "Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida".
Podrá resultar doloroso a algunos, pero la única explicación que da lugar a comprobaciones contrastables sobre el origen del mundo y de la vida procede de la física, de la química, de la geología y de la biología. La religión pertenece a otro ámbito.
¿Es legítimo ocultar a los niños ese mundo científico, condicionando así sus opiniones futuras, en aras a algo así como "mantener su inocencia", o por las ideologías de sus padres? Haciendo públicas sus opiniones en una cuestión cuya importancia no puede ignorar, y por la elevada posición que ocupa, doña Sofía hizo publicidad de una determinada forma de entender el mundo, que jamás ha recibido comprobaciones contrastables.
Una forma, además, que, al menos en España, de la mano de la jerarquía católica, pretende intervenir en apartados que pertenecen al poder legislativo, como son los programas educativos o lo que es admisible o no en los tratamientos médicos (no puedo olvidar en este punto las manifestaciones de la Conferencia Episcopal Española a raíz del nacimiento, en octubre de 2008, de un niño tratado genéticamente para curar a un hermano que sufría anemia congénita: "El nacimiento de una persona humana ha venido acompañado de la destrucción de sus propios hermanos a los que se ha privado del derecho a la vida"; palabras no sólo cuestionables desde el punto de vista de la ciencia sino también, en mi opinión, carentes de compasión ante el sufrimiento ajeno).
Necesitamos educar en la ciencia a nuestros jóvenes; no, naturalmente, para que entiendan que ella es el juez supremo para las opciones que quiere asumir una sociedad democrática. La ciencia es, simplemente, un instrumento -el mejor- que los humanos hemos inventado para librarnos de mitos, orientarnos ante el futuro y protegernos de una naturaleza que no nos favorece especialmente. Sucede, no obstante, que no se ha instalado de manera tan segura en nuestras sociedades como se podría pensar, siendo contemplada frecuentemente con sospecha. Si como muestra sirve un botón, he aquí la siguiente cita (Juan Manuel de Prada, XL Semanal, 5-11/X/2008): "La ciencia parece dispuesta a demostrar esto y lo otro; y mañana podrá sin empacho alguno desdecirse y demostrar que lo opuesto a lo contrario es lo cierto, en un tirabuzón enloquecido y sin fin. Y todo ello bajo un manto de inapelable respetabilidad". Por supuesto que existen científicos envanecidos, incluso tramposos, y también que se cometen errores, pero no olvidemos que en última instancia la ciencia no es sino capacidad de identificar y remediar equivocaciones, de buscar sistemas con capacidad predictiva.
Recordar y celebrar a Darwin es más que un acto festivo; constituye un homenaje a la ambición y el rigor intelectual, al poder de nuestra mente para comprender el mundo. Y también es un ejemplo de que la investigación científica no tiene por qué ser ajena a atributos humanos como son el amor a la familia, la decencia, la discreción o el ansia de justicia. La biografía de Charles Darwin -un hombre que llevó a cabo un largo y complejo camino, que le llevó a consecuencias que no había previsto y que le obligaron a desprenderse, en un doloroso proceso, de las creencias religiosas en que había sido educado- está repleta de todo esto.
Publicado en El País el 01-02-2009. Su autor, José Manuel Sánchez Ron, es miembro de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid.
domingo, 1 de febrero de 2009
Creacionismo y DI (parte IV)
Ya en la tercera parte hablé de un libro, "Sobre los pandas y el hombre...", y de sus autores. Recordemos a grandes rasgos este asunto: En 1980 un sacerdote llamado John Bell fundó la Fundación para el Pensamiento y la Ética y su primer objetivo era escribir un libro que mostrara las evidencias "científicas" de la creación de dios. Encargó el proyecto a Charles Thaxton el cual lo puso en las manos de Dean H. Kenyon y Percival Davis. Estos comenzaron a escribir un libro del que se conocen tres borradores con tres títulos distintos. En este libro, de corte creacionista, se mostraba como dios había creado a los seres vivos mezclando ciencia y religión a partes iguales. Después de la sentencia del caso Edwards contra Aguillard hicieron dos cambios en el libro antes de editarlo: El primero fue el título que pasó de "Biología y Origen" a "Sobre los pandas y el hombre: la cuestión central sobre el origen biológico" aprovechando el tirón del libro de un famoso paleontólogo evolucionista, Stephen Jay Gould, titulado "El pulgar del panda". . El segundo y más llamativo fueron las más de 250 sustituciones en el texto de dos términos: allí donde ponía "creador" pusieron "diseñador inteligente" y allí donde ponía "creación" pusieron "diseño inteligente". El libro fue publicado en 1989.
Un años después se fundaba una asociación cristiana política sin ánimo de lucro llamada Discovery Institute como rama del Instituto Hudson (otra fundación política conservadora). Sus fundadores fueron Bruce Chapman (desde entonces presidente del Discovery Institute), George Gilder y Stephen C. Meyer. Dentro de esta propia fundación existe un centro, creado cinco años después, primero conocido como CRSC o Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura (Center for the Renewal of Science and Culture) y ahora como CSC o Centro para la Ciencia y la Cultura (Center for Science and Culture). Pues bien, resulta que Stephen C. Meyer ayudó a Dean H. Kenyon en la segunda edición del libro "Sobre los pandas y el hombre...". Resulta que Dean H. Kenyon es miembo del Discovery Institute. Resulta que su supervisor, Charles Thaxton, también es miembro. De cuatro personas que escriben y editan un libro, tres pertenecen al Discovery Institute y el cuarto es un reconocido creacionista de la tierra joven. Y no sólo eso, es que además el libro que escriben y editan es un libro creacionista al que le han cambiado el título y han sustituido creador por diseñador inteligente, y creación por diseño inteligente. Para que luego digan que el DI no es religión ni se basa en el creacionismo. También me gustaría recordar en este punto que Dean H. Kenyon durante el proceso de Edwards contra Aguillard en 1984 (cuando Kenyon ya estaba escribiendo junto a Davis el segundo borrador de lo que después sería "Sobre los pandas y el hombre...") fue llamado a declarar sobre el creacionismo y ya entonces, durante el juicio, y bajo juramento, estuvo hablando de diseño inteligente para defender el creacionismo. Como ya comenté, el juicio acabó en el Tribunal Supremo el cual sentenció que el creacionismo científico no era ciencia, sino religión.
Tras esta introducción, vamos al meollo de la cuestión. El Diseño Inteligente, como todo movimiento religioso, debe tener un epicentro, y ese es precisamente el Discovery Institute. La entrada que le dedica la Wikipedia en su versión en inglés resulta de lo más descriptiva:
El Discovery Institute es una institución política pública y conservadora de Estados Unidos situada en Seattle, Washington, muy conocida por su apoyo al diseño inteligente y su campaña Enseñar la Controversia para enseñar las creencias creacionistas anti-evolutivas en las clases de ciencias de los institutos públicos de educación secundaria[2][3][4][5][6] de Estados Unidos. Un tribunal federal junto a la mayoría de las organizaciones científicas, incluída la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, declara que el Discovery Institute ha manufacturado la controversia que quieren enseñar promocionando una percepción falsa de que la evolución es "una teoría en crisis", a través de la incorrecta afirmación de que es objeto de amplia controversia y debate dentro de la comunidad científica[7][8][9]. En el año 2005 un tribunal federal dictaminó que el Discovery Institute persigue "demostrables misiones legales, culturales y religiosas"[10] y que el manifiesto del Discovery Institute, la estrategia de la cuña, describe un objetivo religioso: "cambiar el sofocante dominio de la visión mundial del materialismo para sustituirlo con una ciencia consonante con las convicciones teísticas y cristianas"[11][12].
En resumen, el Discovery Institute defiende el diseño inteligente, la comunidad cientifica y los tribunales dicen que el diseño inteligente no es ciencia, y eso se puede comprobar leyendo el manifiesto del Discovery Institute, un manifiesto llamado "La estrategia de la cuña". Pero ¿qué demonios es eso de la cuña? ¿Qué estrategia es esa? Pues bien, veámoslo. El documento en cuestión se puede descargar de aquí y se puede leer aquí. He estado buscándolo traducido al español, pero no lo he encontrado. Me he tomado la libertad de traducirlo con Google mejorando yo mismo dicha traducción (que ya sabemos como son las traducciones automáticas, y eso que Google está mejorando considerablemente). Se puede descargar la traducción en este hilo de los foros de e-ciencia.com. Y ahora que todos podemos acceder al manifiesto, veamos algunas de las cosas que dice:
La propuesta de que los seres humanos son creados a imagen de Dios es uno de los principios fundamentales sobre los que se construyó la civilización occidental. Su influencia puede detectarse en la mayoría, si no todos, de los mayores logros de Occidente, incluida la democracia representativa, los derechos humanos, la libre empresa, y el progreso en las artes y las ciencias.
Ése es el primer párrafo. El lector podrá intuir la dirección en la que se mueve el resto del texto si ya desde el primer párrafo se le da pábulo al creacionismo. Los defensores del DI, de todos modos, no mencionan en ningún momento que esa misma creencia ha provocado decenas de miles de muertes a manos de la inquisición ni los mil años de ominoso oscurantismo religioso medieval. En realidad, todo este panfleto creacionista tiene el mismo tono con el que se escriben los panfletos de otras sectas. Quiero decir que, después de este párrafo que deja bien a las claras todo el tono posterior religioso-creacionista, procede, como no, a atacar a la ciencia, acusándola de una presunta debacle moral de la sociedad que nos rodea. Los culpables de esta debacle son tres: el primero, por supuesto, Charles Darwin. El segundo, como no, Karl Marx, y el tercero, en discordia, Sigmund Freud. Estos tres señores son, a juicio del Discovery Institute, los culpables del presuntamente lamentable estado moral de la sociedad, cosa que se puede ver en "los modernos enfoques de la justicia penal, la responsabilidad legal de los productos y el bienestar". Veamos esta afirmación más en profundidad:
Los resultados se pueden ver en los modernos enfoques de la justicia penal, la responsabilidad legal por los productos, y el bienestar. En el esquema materialista de las cosas, todo el mundo es una víctima y nadie puede ser considerado responsable de sus actos.
Como suele ser típico de los textos de captación que se usan en las sectas, se señala a los culpables pero no se muestra ni una sola prueba de ello. No deja de ser curioso, por ejemplo, lo de la "responsabilidad legal de los productos" y la siguiente frase de que todo el mundo es una víctima y nadie puede ser considerado responsable de sus actos. Para que el lector se haga una idea del discurso del Discovery Institute, he aquí una de las múltiples contradicciones que plagan el texto: la responsabilidad legal por los productos es el conjunto de leyes por las cuales se regula la calidad de los productos fabricados. Dicho de otro modo, si yo fabrico pasteles de crema, y vendo un lote que se encuentra en mal estado, digamos por ejemplo que colonizado por salmonella, y a causa de ello una o varias personas enferman o mueren, es responsabilidad mía, la del fabricante, el que se hayan infectado, ya que debería haber puesto los medios para evitar tal catástrofe. Por tanto, la responsabilidad legal por los productos apunta al fabricante, y si este es culpable, debe pagar por ello. Sin embargo, el panfleto del Discovery Institute dice que forma parte del esquema materialista en el que todo el mundo es una víctima y no hay culpables. ¿Cómo es posible tal cosa habiendo como hay leyes que tipifican los delitos, y las penas e indemnizaciones para los culpables y las víctimas respectivamente? Pues bien, según el Discovery Institute, esto no es así. ¿Pruebas de ello? Por favor, no moleste y pase por la tienda de regalos...
Desde este blog, así como desde otros muchos, se ha defendido por activa y por pasiva que el diseño inteligente es religión, y no ciencia. Esto también es defendido por la comunidad científica, y hasta el sistema judicial de Estados Unidos. Aún así, hay gente que insiste en que es una "alternativa científica". Bueno, pues no es ciencia, es religión. Veamos un poco más del panfleto:
El Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura del Discovery Institute pretende nada menos que el derrocamiento del materialismo y sus legados culturales. Reuniendo a destacados especialistas de las ciencias naturales y de las humanidades y las ciencias sociales, el Centro explora cómo los nuevos avances en la biología, la física y la ciencia cognitiva plantea serias dudas sobre el materialismo científico y han vuelto a abrir el caso de un amplio entendimiento teísta de la naturaleza.Dicho de otro modo: lo que pretende el Discovery Institute es destruir el método científico y la ciencia en sí para reemplazarla por una visión religiosa (teísta) del mundo. Pero no acaba aquí la cosa, vayamos a la sección de metas y objetivos:
Metas de gobierno
* Derrotar el materialismo científico y sus destructivos legados moral, cultural y político.
* Reemplazar las explicaciones materialistas por el entendimiento teísta de que la naturaleza y los seres humanos fueron creados por Dios.
Más claro agua, o como dicen aquí en mi tierra, blanco y en botella... El objetivo del Discovery Institute, los puntos fundamentales de su estrategia de la cuña, son acabar con el actual método científico y reemplazar toda explicación científica por una religiosa basada en la biblia, más concretamente por el relato del Génesis. ¿Tiene esto algo que ver con el diseño inteligente? Pues todo, tal y como leemos más adelante:
Metas a cinco añosInsisto, todo esto está extraído del "manifiesto" del Discovery Institute llamado "La cuña" o "Estrategia de la cuña". Esto debería despejar completamente las dudas de todos aquellos que aún piensen que el diseño inteligente es una teoría científica. Pues bien, no lo es. Es una creencia religiosa que se basa en el relato del Génesis. El diseño inteligente defiende que dios ha creado el mundo y el hombre. Y para eludir la ley e implantar tal fundamentalismo religioso en las escuelas, lo han disfrazado de pseudociencia. Es así de simple y de sencillo. Por cierto, quizá puedan quedar dudas sobre a qué dios se refiere el Discovery Institute, así que cito un par de trozos más de su panfleto creacionista pseudocientífico:
* Ver la teoría del diseño inteligente como una alternativa aceptada en las ciencias y que la investigación científica se realice desde la perspectiva de la teoría del diseño.
* Ver el comienzo de la influencia de la teoría del diseño en ámbitos distintos al de la ciencia natural.
* Ver nuevos e importantes debates en la educación, temas de la vida, responsabilidad personal y jurídica llevados al frente de la agenda nacional.
Metas a veinte años
* Ver la teoría del diseño inteligente como la perspectiva dominante en la ciencia.
* Ver la aplicación de la teoría del diseño en sectores específicos, incluyendo la biología molecular, bioquímica, paleontología, la física y la cosmología en las ciencias naturales, psicología, ética, política, teología y filosofía en las humanidades; ver su influencia en las bellas artes.
* Ver la teoría del diseño penetrando en nuestra vida religiosa, cultural, moral y política.
La teoría del diseño promete invertir el asfixiante dominio de la cosmovisión materialista, y su sustitución por una ciencia en consonancia con las convicciones cristianas y teístas.
[...]
Junto al enfoque sobre influyentes creadores de opinión, también tratamos de crear una base de apoyo popular entre nuestros seguidores naturales, a saber, los cristianos.
[...]
Tenemos la intención de alentar y preparar a los creyentes con las nuevas evidencias científicas que apoyen la fe, así como a "popularizar" nuestras ideas en la cultura más amplia.
[...]
Intervarsity publicará nuestra amplia antología, “La Mera Creación” (basada en conferencia “La Mera Creación”) este otoño, y Zondervan está publicando “Creador del Cielo y la Tierra: Tres visiones de la controversia Creación-Evolución”, editado por los miembros John Mark Reynolds y JP Moreland.
[...]
Durante 1997 nuestros miembros han aparecido en numerosos programas de radio (tanto cristianos como seculares) y cinco programas televisados a nivel nacional
[...]
Además, nuestros miembros han publicado recientemente artículos y editoriales en la prensa secular y cristiana, por ejemplo, en The Wall Street Journal, The New York Times, The Washington Times, National Review, Commentary, Touchstone, The Detroit News, The Boston Review, The Seattle Post-lntelligenter, Christianity Today, Cosmic Pursuits y World.
No hay mención alguna a la fe judía, musulmana, ni mucho menos budista. Sólo a la cristiana. Resumiendo: el diseño inteligente es creacionismo disfrazado de pseudociencia. El diseño inteligente es un movimiento religioso cuyo origen se remonta a 1983, en pleno proceso contra el creacionismo. Se puede decir más alto, pero no más claro. Como dice Gill Grissom en CSI, las personas mienten, las pruebas no. Y ahí están las pruebas. El diseño inteligente no es una teoría científica, es una creencia religiosa. En la próxima entrada hablaré de los argumentos "científicos" que esgrimen los defensores del diseño inteligente.
Si te ha gustado este artículo, no te pierdas las otras partes:
- Creacionismo y DI (Parte I).
- Creacionismo y DI (Parte II).
- Creacionismo y DI (Parte III).
sábado, 24 de enero de 2009
El diseno inteligente... por dentro

Vía Un planeta con canas.
viernes, 9 de enero de 2009
Representacion grafica del diseno inteligente

Traducción: "La imagen no está a escala. La estupidez actualmente se solapa con la religión y la política mucho más de lo descrito."
Visto en Un planeta con canas.
lunes, 5 de enero de 2009
Creacionismo y DI (Parte III)
En la primera parte de esta serie de artículos hablamos del origen del creacionismo. En la segunda parte pudimos ver algunos de los argumentos típicos de los creacionistas. Ahora veremos cuándo surge el diseño inteligente y por qué. La historia del origen del DI es en realidad la historia de juicios y apelaciones contra leyes creacionistas. Hay muchos que piensan que el DI es una teoría científica. Pues bien, el DI no es una teoría científica… de hecho ni siquiera es una teoría: es una creencia religiosa. Hay muchos que piensan que el DI es un movimiento independiente del creacionismo... lo cual también es más falso que un euro de madera como iremos viendo poco a poco. Empecemos.
Ya comentamos que en 1968 se llevó a cabo el juicio contra Epperson en Arkansas. Dicho estado había aprobado una ley según la cual se prohibía cualquier explicación sobre el origen del hombre distinta a la dada por el Génesis. Esta ley era inconstitucional y fue derogada, con lo que Epperson ganó el juicio. Arkansas no fue el único estado que tenía leyes así, puesto que desde 1920 se habían estado aprobando leyes similares y todas, lógicamente, inconstitucionales, ya que la constitución de EE. UU. deja bien clara la separación entre iglesia y estado. En 1970 hubo un nuevo juicio, Daniel contra Waters, esta vez en el estado de Tennessee, y el juez dictaminó que la ley de dicho estado era "una posición preferencial claramente definida a favor de la versión bíblica de la creación en oposición a cualquier descripción del desarrollo del hombre en base a investigación y razonamiento científico. Un estado que decide reforzar dicha preferencia por ley está buscando conseguir un fuerte establecimiento de la religión que la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos prohíbe tajantemente". La consecuencia de esa sentencia fue que los creacionistas comenzaron a llamar a su fundamentalismo religioso "creacionismo científico" o "ciencia de la creación" (fue un cambio de marca, igual que ahora el Mr.Proper se llama Don Limpio) y ya no buscaban a toda costa que en las clases de ciencias no se enseñara la teoría de la evolución sino que se dedicara tanto tiempo a la evolución como a la creación según el Génesis. Dicho de otro modo, pretendían hacer pasar el creacionismo como algo científico, cuando en realidad no es más que un fundamentalismo religioso.
Estando así las cosas, los creacionistas presionaron y consiguieron que se aprobaran leyes al respecto, según las cuales se debía enseñar la nueva marca comercial del creacionismo: el "creacionismo científico" (que de científico, insisto, no tiene nada). Esto desembocó en un nuevo juicio en Arkansas en 1981. Fue el caso de McLean contra la Administración de Educación de Arkansas y la ley en cuestión llamada Acta 590 (Acta del tratamiento equilibrado entre ciencia de la creación y ciencia de la evolución), como decía anteriormente, establecía que se debía enseñar el creacionismo tanto tiempo como la evolución en las clases de ciencias. Tal día como hoy, hace 27 años, en 1982, el juez del distrito dictaminaba que la ley era inconstitucional y establecía que la "ciencia de la creación o creacionismo científico" no era más que una religión y por tanto se estaba quebrantando la Primera Enmienda. Sin embargo, al ser una sentencia en un distrito, se sentaba un precedente persuasivo, y como no se apeló la sentencia al Tribunal Supremo dicha sentencia sólo tuvo efecto en ese distrito en particular.
Nota: el sistema judicial de EE. UU. tiene una particularidad y es que una resolución judicial puede sentar dos tipos de precedentes: persuasivo o vinculante. El precedente persuasivo se establece entre tribunales de la misma jerarquía o de jerarquía mayor. Un ejemplo sería que en un tribunal de Móstoles dicta una sentencia y esa sentencia puede servir de guía para el tribunal de Alcorcón o el de Madrid, o incluso para el Tribunal Superior. Sin embargo, el precedente vinculante es de obligado cumplimiento. Dicho de otro modo, si el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictamina una sentencia, esa sentencia debe cumplirse en todos los tribunales por debajo del superior, es decir, en todos los tribunales de las ciudades. Ese mismo precedente del tribunal superior y que es vinculante para los tribunales inferiores es a su vez un precedente persuasivo para los tribunales superiores de otras comunidades autónomas. En Estados Unidos, para que una sentencia sea vinculante para todos los estados debe ser dictada por el Tribunal Supremo (que está compuesto por varios jueces y sin jurado) que sería el equivalente al español Tribunal Constitucional.
Hubo que esperar hasta 1987 para que llegara al Tribunal Supremo el proceso de Edwards contra Aguillard. En él de nuevo se enjuiciaba un acta como la 590 de Arkansas, pero en Louisiana. En este caso, a los creacionistas no les gustó que el tribunal de distrito sentenciara en su contra, y cegados por su fundamentalismo, decidieron apelar al Supremo. Este tribunal resolvió por 7 votos a favor y 2 en contra que la ley de Louisiana era inconstitucional y dicha sentencia sentaba un precedente vinculante para todo el país, particularmente para todas las escuelas estatales (las privadas, católicas y demás estaban exentas). La sentencia además establecía, de nuevo, que el creacionismo científico es una religión y que no puede ser incluido como una alternativa científica a la teoría de la evolución de Darwin. Esto dejaba la puerta abierta a que en las escuelas se pudiera enseñar, además de la teoría de la evolución, cualquier alternativa científica a esta última...
Dos años después se publicó un libro llamado "Sobre los pandas y el hombre: la cuestión central sobre el origen biológico". De este libro se conocen tres borradores: el primero de 1983 llamado "Biología de la Creación", el segundo de 1986 llamado "Creación y Biología", el tercero de 1987 llamado "Biología y Origen" y finalmente fue aceptado para su publicación en 1989 bajo el título definitivo "Sobre los pandas y el hombre: la cuestión central sobre el origen biológico" aprovechando el tirón del libro de un famoso paleontólogo evolucionista, Stephen Jay Gould, titulado "El pulgar del panda". A raíz de la sentencia del caso Edwards contra Aguillard, hicieron dos cambios importantes en el libro. El primero fue el título que pasó de "Biología y Origen" a "Sobre los pandas y el hombre...". El segundo y más llamativo fueron las más de 250 sustituciones en el texto de dos términos: allí donde ponía "creador" pusieron "diseñador inteligente" y allí donde ponía "creación" pusieron "diseño inteligente". Dicho de otro modo, lo que hicieron fue un nuevo cambio de marca (igual que el Mr. Proper que ahora se llama Don Limpio).
La Fundación para el pensamiento y la ética (FTE), fundada en Texas en 1980 por el sacerdote Jon Bell es una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es "proclamar, publicar, predicar y enseñar el evangelio católico y la comprensión de la biblia". El propio Bell la describió como una "organización política cristiana" y dijo que su primera actividad sería la edición de un libro con el propósito de "mostrar las evidencias científicas de la Creación". Y dicho libro fue... efectivamente, mi querido lector, el libro fue "Sobre los pandas y el hombre...". Por cierto, el Instituto para la investigación de la Creación (Institute for Creation Research) vende el libro como un "trabajo creacionista" y se encuentra bajo la categoría de "ciencia de la creación".
Una vez que la FTE consiguió publicar el libro, los creacionistas quisieron introducirlo en las clases de ciencias de las escuelas con la flamante nueva marca comercial del "diseño inteligente". Para ello, y viendo que a través de leyes no lo podrían conseguir ya que serían derogadas por ser inconstitucionales, decidieron movilizar las asociaciones cristianas y creacionistas locales para que presionaran sobre las juntas escolares. Y lo consiguieron: en el 2004 la Junta Escolar del distrito de Dover aprobó una serie de artículos según los cuales a partir del 2005 los profesores de ciencias estaban obligados a dedicar tantas horas a la Teoría de la Evolución como al Diseño Inteligente como si fuera una alternativa científica con la que cubrir los supuestos "huecos" que no podía llenar la evolutiva. Esto derivó en un nuevo juicio, Kitzmiller contra la Junta Escolar del Distrito de Dover. Y, al igual que sucedió en ocasiones anteriores, los creacionistas perdieron. El juez sentenció que el DI no era ni mucho menos una alternativa científica, sino religión, y de hecho definió el DI como una religión derivada del creacionismo, más particularmente sentenció que el diseñador inteligente al que alude constantemente el DI es en realidad el dios cristiano de la religión católica. Los creacionistas no apelaron la sentencia, supongo que a sabiendas de que aunque el precedente no era vinculante, pero sí persuasivo, y a la vista de los anteriores fracasos judiciales, si perdían ante el Tribunal Supremo quedaría prohibido en todo el país la enseñanza del DI. Además, tras el juicio de Kitzmiller contra la Junta Escolar, el juez llamó a dos de los testigos que presentó la defensa (la Junta Escolar) por haber cometido perjurio en varias ocasiones. Una editorial del York Daily Record llegó incluso a tachar de "irónico y pecaminoso" el comportamiento de la Junta Escolar...
Sin embargo, fue más sonado lo acontecido a finales del 2005 cuando el Consejo de Educación del estado de Kansas decidió permitir que se enseñara el DI como alternativa a la Teoría de la Evolución. Una decisión que fue tachada de “ridícula” después del proceso de Kitzmiller ese mismo año y con resolución en contra de la Junta Escolar. Además fue el origen de una religión sintética muy particular, el pastafarismo, del que hablaremos en otra entrada. Dicha religión (o pseudorreligión, o parodia de religión según algunos) fue diseñada por Bobby Henderson precisamente como respuesta irónica (tan irónica como para que el sitio web del pastafarismo tenga la dirección www.venganza.org) a la decisión del Consejo de Educación, la cual, si ya de por sí levantó tanto revuelo, el pastafarismo, que se convirtió en todo un fenómeno de internet, propagó con gran eficacia el ridículo que estaba haciendo el Consejo. Finalmente, el Consejo de Educación de Kansas se echó para atrás y a principios del 2007 rechazó seguir enseñando el DI, pero el ridículo que habían hecho ha quedado para la historia.
Sin embargo, quedan preguntas por contestar... ¿quién escribió el libro "Sobre los pandas y el hombre..."? El borrador de 1983 se encuentra firmado por Percival Davis y Dean H. Kenyon, que fueron supervisados por Charles Thaxton. Dean Kenyon fue llamado en 1984 como testigo en el proceso de Edwards contra Aguillard. En su declaración jurada define varios términos. Por ejemplo define la "Ciencia de la Creación" a la que considera el "origen a través de la aparición repentina en forma compleja" o dicho de otra forma "creación biológica, creación bioquímica y creación cósmica". También afirmó que la ciencia de la creación no incluía conceptos como el diluvio universal, o la aparición reciente de la tierra (o la vida) de la nada, si bien no explica científicamente cómo puede originarse la tierra y los seres vivos en forma compleja de forma repentina... por lo que determina que "la conclusión del creacionismo científico es que de los datos empíricos se infiere que los primeros seres vivos fueron creados". Por supuesto, no muestra tales datos empíricos ni demostración científica alguna de lo que dice. Pero quizá lo más interesante es que según Kenyon "El origen de los textos impresos, los aparatos manufacturados y los sistemas biomoleculares requieren un diseño inteligente y una experiencia en ingeniería". Como se puede observar, el concepto de diseño o diseñador inteligente ya se estaba utilizando en 1984 y estaba completamente ligado al de creacionismo.
Nota: los defensores del DI insisten en que el término "diseño inteligente" procede del libro "Darwin a juicio", escrito por el abogado Phillip E. Johnson en 1991. Ahora bien, insistir en semejante estupidez cuando se puede comprobar con suma facilidad que el libro de Johnson se publicó dos años después que "Sobre los pandas y el hombre..." simplemente da risa. Pero más risa da aún que del concepto de diseño inteligente ya se hablaba en 1984 en pleno juicio contra el creacionismo.
Ya hemos visto que Dean H. Kenyon escribió un libro creacionista, encuadrado en lo que él mismo definió como creacionismo científico, y que fue llamado a declarar y bajo juramento habló del diseño inteligente. Percival Davis, el otro autor de ese libro, está considerado un creacionista de la tierra joven (los que defienden que un dios creó el cielo, la tierra y los seres vivos hace 6.000 años) y además es un activista del diseño inteligente. ¿No resulta curioso que un activista del diseño inteligente sea además un convencido creacionista de la tierra joven y que un creacionista científico hable de diseño inteligente en un juicio cuya sentencia final fue que el creacionismo científico no era una alternativa científica sino simple y llanamente creacionismo, es decir, religión? Charles Thaxton supervisó a Davis y Kenyon en la elaboración de "Sobre los pandas y el hombre..." y aparece acreditado como presidente del proyecto y editor académico tanto en los borradores como en la edición final de 1989 y la segunda edición de 1993. Quizá resulta aún más curioso que Thaxton es miembro del Discovery Institute. Bueno, resulta que Dean H. Kenyon también es miembro del Discovery Institute.
Y ¿qué es el Discovery Institute? Pues es otra organización política estadounidense famosa por su ideología conservadora, su apoyo al DI y su campaña para promocionar la enseñanza de creencias creacionistas antievolutivas en las clases de ciencias de las escuelas de educación secundaria… Una organización relacionada con defensores de una teocracia católica (como el régimen talibán pero en plan católico) acusados de querer implantar un neofascismo teocrático (ahí queda eso: eso son contactos y lo demás tonterías). Pero… hablaremos más del Discovery Institute en la próxima entrada. De momento lo dejo aquí y espero que ahora resulte mucho más claro que creacionismo, creacionismo científico y diseño inteligente son exactamente la misma cosa: un fundamentalismo religioso basado en el relato del Génesis, ni más ni menos, por muchos esfuerzos que hagan para intentar colarnos que tienen una base científica de la que realmente carecen. No olvidemos que cuando se mezcla religión con ciencia, lo único que se obtiene es pseudociencia.
Si te ha gustado este artículo, no te pierdas las otras partes:
- Creacionismo y DI (Parte I).
- Creacionismo y DI (Parte II).
- Creacionismo y DI (Parte IV).
martes, 16 de diciembre de 2008
Creacionismo y DI (Parte II)
El gran problema de la biología evolutiva es que todo el mundo CREE que la entiende, aunque no haya calculado un triste p-valor en su vida.
Este es un comentario anónimo que he leído en un artículo del creacionista de la COPE José Ramón Ayllón, al cual le ha dado un ataque de darwinitis... Y es que hay verdades como puños, y esta es una de esas: mucha gente se piensa que por decir "supervivencia del más fuerte" ya saben lo que dijo Darwin y qué es la evolución, sin embargo no pueden estar más equivocados. Sirva como ejemplo el artículo del señor Ayllón del cual extraigo algunas frases dignas de rebatir, y que nos van a servir para ver algunos de los argumentos que los creacionistas suelen defender:
Darwin vió que en todos los seres vivos se da una lucha por la vida, y supuso que la supervivencia del más fuerte daba lugar a una selección natural que conservaba y transmitía las variaciones favorables, produciendo especies cada vez mejor adaptadas al medio ambiente.
La primera en la frente. Los seres vivos no luchan por la vida, sino para sobrevivir. El matiz es importante, porque no es lo mismo luchar por la vida, un concepto humano, que luchar por sobrevivir o instinto de supervivencia, un concepto biológico relacionado con la biología del comportamiento. Y lo que es peor, hablara o no Darwin sobre la supervivencia del más fuerte, el hecho es que, más de cien años después, ese concepto debería estar muy superado y debería haber sido sustituido por el de supervivencia del mejor adaptado. Ser el más fuerte no te garantiza ser el mejor adaptado, de ahí que la supervivencia del más fuerte sea una simple falacia que esgrimen los creacionistas una vez tras otra. Señores creacionistas: que la ciencia avanza que es una barbaridad, y ese concepto, en ciencia, es simple y llanamente prehistórico y ha sido superado hace muchos años.
El primer problema de esta hipótesis es que jamás hemos observado un salto de especie, y la ciencia necesita que las demostraciones confirmen las suposiciones. Además, la selección natural no introduce novedades, pues opera sobre lo que previamente ha sufrido una mutación.
¿Salto de especie? ¿Es que pretende usted ver el cambio de pulga a elefante? Esta es una nueva falacia en la que, empleando afirmaciones ambiguas se trata de menoscabar una teoría científica. Por fortuna la persona que tiene un conocimiento mínimo no se deja engañar: no existen saltos de una especie a otra, sino cambios graduales, a veces muy pequeños, a veces muy grandes. Pero necesariamente el paso de una especie a otra requiere que ambas estén emparentadas. Es decir, nosotros podemos afirmar sin temor a incurrir en falsedad, que el hombre proviene de un primate antiguo. Las pruebas así lo demuestran. ¿Se ha visto el paso (que no salto) de ese primate a nosotros? Desde luego que sí, tal y como se puede leer en este post. Y ¿desde cuando es una problema que la selección natural no introduce novedades? De hecho, y según la Síntesis Moderna, la selección natural es el mecanismo que permite que sobrevivan unos individuos (los mejor adaptados) en lugar de otros. Claro que la selección natural no introduce novedades: esas ya están presentes en la población en forma de mutaciones y la selección natural se dedica, como su nombre indica, a seleccionar aquellas mejor adaptadas a un medio ambiente determinado. Digo yo que con leer un poco el término "selección natural" a uno se le ocurre que es la naturaleza la que selecciona (blanco y en botella...) y no se le ocurre nada sobre "introducción de novedades"...
Aunque Mendel había descubierto las leyes de la transmisión hereditaria en 1865, el mundo no conoció esa revolución científica hasta 1900. Por ese retraso, Darwin murió sin sospechar que los caracteres adquiridos no se incorporan al patrimonio genético y, por tanto, no se transmiten por herencia. Aquí radica el tercer punto débil del darwinismo.
Y exactamente, ¿dónde está el punto débil? Darwin no defendía que los caracteres adquiridos no se incorporaban al patrimonio genético... Eso lo defendía Lamarck, su rival en la explicación de la evolución de los seres vivos. En todo caso, que la ciencia demostrara que los caracteres adquiridos no se heredaban le quitaba la razón a Lamarck y se la daba a Darwin: ¿Cómo va a ser eso un punto débil en la teoría darwinista? Este es uno de los rasgos principales del modus operandi de todo creacionista que se precie: tergiversar la información, confundir al lector, atribuir afirmaciones a un científico que ha dicho otro científico, usar teorías de una ciencia en otra ciencia, sacar citas de contexto...
Un pequeño comentario: no me he saltado el segundo problema de la teoría de la evolución, según este autor, es simplemente que el señor Ayllón pasa del primero al tercero sin mencionar un segundo: ¿Será un despiste? ¿Será que no sabe contar? ¿O será simplemente el modo de hacer ver más problemas de los que realmente hay?
En el ejemplo evolucionista más clásico se afirma que la jirafa tiene el cuello tan largo porque prosperaron solamente las que pudieron alcanzar el alimento de las ramas altas. El inconveniente de esta explicación es que no han aparecido restos fósiles de jirafas en vías de desarrollo, puesto que son iguales desde su aparición, hace dos millones de años. Además, las crías de jirafa se hacen grandes alimentándose de las hojas bajas, y las hembras, que miden un metro menos que los machos, tampoco tienen problemas de comida y de supervivencia.
La ausencia de restos fósiles de una especie determinada no es prueba suficiente para rebatir una teoría que aporta como pruebas miles de fósiles intermedios entre otras especies y más ahora que sabemos que la evolución, desde el punto de vista genético, no tiene que ser necesariamente un proceso lento, sino que puede durar unos pocos meses. Eso no quiere decir que la teoría de la evolución no se cumpla en las jirafas, lo que quiere decir es que o bien esos fósiles aún no han aparecido (recordemos que lo que más se encuentra es lo que está en la superficie más accesible y no se destinan fondos a excavar diez kilómetros de profundidad a ver si se encuentran más fósiles), o bien no existen porque el proceso de fosilización es tan complejo y largo que sólo el 5% de los seres vivos acaban fosilizados, y este es un punto muy importante: si nos quedan restos fósiles de microorganismos de hace miles de millones de años y de dinosaurios de hace 200 millones de años, es porque ambos tienen algo en común: sus poblaciones estaban compuestos por muchísimos individuos, tantos como para que ese 5% aparezca en el registro fósil. Con respecto a la segunda parte del párrafo, el hecho de que exista dimorfismo sexual en las jirafas con una variación de un metro, o que las crías no tengan problemas en alimentarse, no es más que una falacia más que añadir a la cuenta. Si las jirafas tienen cuellos de esa altura se debe a que en algún momento determinado se han visto sometidas a una presión selectiva. Pero esa presión no tiene por qué seguir existiendo en la actualidad. Lo podemos ver con un ejemplo muy sencillo: si tenemos 6 crías de jirafas, de las cuales 2 tienen el cuello más largo que las otras cuatro, esas dos jirafas tienen menos competencia para alimentarse, por lo que crecerán antes y mejor y tendrán más tiempo para reproducirse. Mientras tanto las otras cuatro jirafas tendrán que competir y pelearse por la comida y por tanto tendrán menos tiempo para reproducirse. La explicación es sencilla y no hace falta recurrir a entes invisibles, sino a una simple cuestión de lógica pura y dura.
La selección natural se unía ahora al que se suponía principal mecanismo del cambio: las mutaciones genéticas. Sabemos que casi todas son perjudiciales, incluso mortales, pero la selección natural hará que solo se conserven y transmitan las favorables. Como serán pocas y muy pequeñas, harán falta enormes períodos de tiempo para que se produzcan cambios apreciables. De este modo, la evolución se convierte en una lenta y larga cadena de pequeñísimos cambios graduales.
La mayoría de las mutaciones genéticas son perjudiciales, pero no casi todas. Algunas son mortales, pero no casi todas. Nueva tergiversación típica de los creacionistas. En sí, el proceso de microevolución, esto es, de mínimos cambios genéticos como base de la evolución de los seres vivos, está ampliamente demostrado. Pero no es el único proceso existente: también existe la macroevolución, esto es, grandes cambios genéticos en un periodo corto de tiempo. Esto también ha sido demostrado, y sirvan como ejemplo este artículo o este otro. Así que, para que una especie evolucione, puede necesitar mucho, o poco tiempo... aunque también puede ser que si no se encuentra sometida a una presión selectiva, no tenga necesidad alguna de evolucionar.
Lo único cierto, en razón de su evidencia, es la progresiva complejidad y perfección de las especies a lo largo del tiempo.
Esta es otra de las típicas tonterías de los creacionistas que dicen que evolución significa aumentar la complejidad. Esta afirmación, además de ambigua, es muy relativa. Para empezar ¿qué es la complejidad? ¿Se refiere a tener más dedos o más inteligencia? ¿Tal vez tener más ADN o más genes? Es un misterio que nunca aclaran, porque saben que tal afirmación es más falsa que un euro de madera. Es cierto que a medida que han pasado millones de años se ha observado un aumento general en la complejidad de los seres vivos. Pero esto no quiere decir que sea una condición necesaria para que haya evolución. Evolución significa cambio, y ese cambio puede ser a mayor complejidad, a igual complejidad, o a menor complejidad. La tendencia observada a mayor complejidad está ligada a la necesidad de los seres vivos de colonizar nuevos hábitats donde la presión selectiva sea menor. Seguramente el señor Ayllón piensa que el hombre es el animal más complejo de todos los reinos, la punta de la pirámide de la biología... nada más lejos de la realidad: un guepardo corre más que nosotros, en proporción la pulga salta más y la hormiga es mucho más fuerte, los osos aguantan mejor el frío, y las aves vuelan sin necesidad de emitir toneladas de CO2 a la atmósfera. Y tampoco es que seamos más complejos que cualquier otro mamífero: tenemos dos ojos, dos orejas, nariz, lengua, mamas, cuatro extremidades... morfológicamente somos como cualquier mono, orangután, perro, gato o conejo, entre otros. Hay plantas que tienen más genes y ADN que nosotros. Hasta las amebas tienen más ADN que nosotros. Lo único que nos diferencia del resto de seres vivos es quizá una mayor inteligencia... pero para sobrevivir no hace falta tanta inteligencia: nosotros elaboramos cada vez antibióticos más efectivos contra bacterias, y las bacterias, sin necesidad de ser más inteligentes, se hacen cada vez más resistentes.
El inventario de los fósiles confirma la clasificación de los vivientes en cinco reinos: bacterias, células eucariotas, hongos, animales y plantas.
He aquí dos patadas incomprensibles a la biología, que no hacen sino demostrar la ignorancia del creacionista en lo que a ciencia y biología se refiere (no olvidemos que entre sus pasatiempos favoritos no se incluyen ller libros científicos de biología). Para empezar, los seres vivos se dividen en 3 dominios: Arqueobacterias (Archaea), Eubacterias (Bacteria) y Eucariontes (Eukarya). Como las arqueas y las bacterias no se han dividido, taxonómicamente pueden considerarse tanto dominios como reinos por lo que serían 2 reinos que unir a los de los eucariontes. Los eucariontes (o células eucariotas), sin embargo, si se han dividido en 4 reinos: Protista (protistas), Fungi (hongos), Plantae (plantas) y Animalia (animales). Hacen por tanto un total de 6 reinos y no 5. Lo segundo, y más grave, es que no hace falta el registro fósil para confirmar una clasificación taxonómica que se ha hecho principalmente con especies vivas. El registro fósil sirve para ver especies antiguas que agregar a la clasificación, pero la confirmación de la viabilidad de la clasificación no parte del registro fósil sino del análisis de las especies vivas (a los creacionistas quizá no le suene, pero el resto de los mortales alguna vez hemos oído la expresión "anatomía comparada").
Actualmente podemos identificar 3 millones de especies vivas, y suponemos que 7 millones escapan a nuestro conocimiento. Esos 10 millones de especies se agrupan en 89 filum o grandes familias: 16 filum de bacterias, 27 filum de eucariotas, 5 de hongos, 32 de animales y 9 de plantas.Más patadas de un ignorante en biología: Hay descritas unas 1,8 millones de especies y no 3, (algo más de la mitad de lo que dice este señor) y se estima que hay 5 millones por describir, y no 7 (una sencilla búsqueda por Google o incluso en la wikipedia habría servido para confirmar tal dato). Estos 7 millones de organismos se clasifican en 66 filos, y no 89; a saber, 8 de plantas, 39 de animales, 7 de protistas, 5 de hongos y 7 de bacterias (aunque algunos autores prefieren subdividir las bacterias hasta los 25 lo que daría un total de 84 filos, pero no 89). Este baile de cifras es muy típico en los creacionistas que no se toman la molestia ni siquiera de mirar una fuente confiable, incluso la wikipedia, que no es demasiado confiable en lo que a ciencia se refiere, arrojaría estos datos. Como punto curioso, el señor Ayllón habla de 27 filos de eucariotas, cuando en realidad habría 59 filos (¡¡más del doble de lo que afirma!!) si consideramos a todas las especies eucariotas y no a las que le viene en gana a este señor.
Esa ausencia de fósiles en las grandes jornadas de la evolución, hipoteca toda la teoría.La ausencia de fósiles, como hemos dicho, no es prueba de nada. Afirmaciones como ésta, que tergiversan los hechos y la realidad, no tienen ni pies ni cabeza. El que falten fósiles no es suficiente para tirar una teoría que tiene muchos más fósiles que la corroboran además de múltiples pruebas de campo y de laboratorio. Dicho de otro modo: supongamos que un hombre mata a otro disparándole 6 balas. Existen varios testigos, existen videos de las cámaras de seguridad, se ha detenido al hombre y sus huellas coinciden con las del arma. El forense encuentra 4 balas que coinciden con el arma del asesino. Quedan dos perdidas. ¿Esas dos balas que faltan son motivo suficiente para exculpar al asesino? Lógicamente no. Pues con los fósiles ocurre lo mismo: que falten algunos no sirven para tirar una teoría abajo que cuenta con muchísimas más pruebas distintas que la corroboran.
Lo más grave del caso es que, entre los 3 millones de especies vivas conocidas, no poseemos ninguna demostración real de la transformación de una especie en otra. Los especialistas en genética llevan años cultivando en laboratorio millones de drosófilas, las vulgares moscas del vinagre. Sus experiencias han permitido obtener formas nuevas, que difieren por el color de sus ojos, la forma de sus alas y el dibujo de sus colores. Pero, al cabo de estas laboriosas experiencias, a partir de las drosófilas no han obtenido nunca más que... drosófilas.
La velocidad a la que este señor expele falsedades por sus dedos es sorprendente. Es completamente falso que no se haya visto la transformación de una especie en otra. De hecho, la razón de que los antibióticos sean cada vez menos efectivos es por la transformación de unas especies de bacterias en otras más resistentes a los antibióticos. ¿Se olvida el señor Ayllón de la campaña del gobierno para concienciar a la gente para que no use antibióticos sin prescripción médica? Y con respecto a los genetistas y las drosófilas... ¿Qué le hace suponer al señor Ayllón que el objetivo de los genetistas era obtener otras especies? ¿No se le ha ocurrido que para estudiar ciertos fenómenos genéticos, como las leyes de Mendel, o inserción de transposones, conviene que las poblaciones de moscas permanezcan estables a lo largo de las generaciones? Estas afirmaciones del señor Ayllón son, además de falsas, completa y absurdamente estúpidas. Después siguen tres párrafos en los que sigue dale que dale al mismo argumentos manido y absurdo de la ausencia de formas intermedias en el registro fósil. La respuesta es sencilla y se resume en tres puntos básicos que repito de nuevo:
1.- Sólo quedan fosilizadas el 5% de las especies existentes por lo que no es probable encontrar no sólo formas intermedias, sino incluso cualquier otra forma.
2.- Se ha demostrado que la evolución puede ser mucho más rápida de lo que había previsto Darwin, por lo que disminuye aún más el porcentaje de formas intermedias que pudieran aparecer en el registro fósil. Mientras que antes se pensaba que harían falta miles de años para ver evolución, ahora se sabe que pueden necesitarse sólo unos pocos meses.
3.- El registro fósil no es la única prueba en la que se basa la teoría de la evolución, de hecho, el registro fósil no es más que una pequeña parte de la ingente cantidad de pruebas existentes que corroboran la Síntesis Moderna.
Continua el señor Ayllón hablando de ojos, otro de los temas favoritos de los creacionistas. Muchos creacionistas preguntan ¿Para que sirve medio ojo? La respuesta es tan sencilla como decir que un 50% de ojo es desde luego más útil que un 49% de ojo. Hace décadas que se han superado los argumentos (es un decir) de la complejidad de los ojos y demás, pero los creacionistas insisten (a fin de cuentas, no tienen otros argumentos porque la cabeza no les da para más y no se van a poner a leer libros de biología, por favor, menuda ocurrencia...). El proceso evolutivo es sencillo: mutaciones genéticas que benefician en algo a la especie y la hacen mejor adaptada a un medio ambiente determinado, la mejor adaptación hace tener más descendencia y cuantos más descendientes mayor probabilidad de ser seleccionado para pasar a la siguiente generación. Y dice el señor Ayllón:
Dado que la finalidad no es un hecho empírico, con frecuencia se la sustituye por el azar a la hora de explicar la organización de la vida. Sin apreciar que el azar tampoco es, en absoluto, una realidad empírica. Precisamente por eso, el azar es otro gran punto débil del evolucionismo. Al ser indemostrable, no puede ser objeto de ciencia. Además, va contra la evidencia del orden y regularidad que se observan en la naturaleza.Nueva falsedad. El azar si es una realidad empírica. Se ha demostrado científicamente que las mutaciones suceden al azar. Negar esto es como negar que el sol brilla, pero los creacionistas insisten en mentir de forma pertinaz sin darse cuenta de lo ridículas que son sus afirmaciones. Ahora el señor Ayllón nos hablará de otra falacia más: la de que todo requiere de la mano de un creador:
La noción de creación aparece en la Biblia por primera vez, pero es también de índole filosófica y, por lo tanto, racionalmente demostrable. Todo en el cosmos puede quizá explicarse por leyes científicas, excepto esas mismas leyes y la realidad misma del cosmos: saber cómo funciona no es lo mismo que saber por qué existe. Preguntar por la causa de la existencia es preguntar por una causa que no se identifica con ninguna realidad finita, porque todo lo finito ha recibido el ser.
Por sorprendente que parezca, el mundo no tiene en sí mismo la explicación última de su existencia. Cada uno de los fenómenos cósmicos puede quizá explicarse por una ley científica que lo remite a fenómenos anteriores, pero así no se explica el porqué de su realidad misma, la causa última que da cuenta de su ser. Éste es un claro ejemplo de la distinción entre explicación científica y explicación filosófica.
La noción filosófica de creación afirma que la realidad ha sido producida ex nihilo, de la nada, sin partir de ninguna materia previa. Crear no es transformar algo preexistente sino producir radicalmente, lograr una absoluta innovación, un rendimiento puro. La evolución, en cambio, es una hipótesis científica que intenta explicar los mecanismos de cambio de los organismos biológicos. Por tanto, se ocupa del cambio de ciertos seres, no de la causa del ser de esos seres. De esta forma se ve claro que la creación y la evolución no pueden entrar en conflicto, porque se mueven en dos planos diferentes.
Y todo esto para decir, simplemente, que todo lo que existe en el universo debe tener una causa primigenia, un creador. Y claro, para el señor Ayllón, la causa es simple y llanamente una: Dios. De nuevo una falacia que se rebate de una manera sencilla: si toda la realidad del universo debe ser producto de la mano de un dios, y ese dios, según los creacionistas, es real y existe, entonces, por ser una realidad de este universo, debe ser producto de la mano de otro dios. Y ese otro dios, que a su vez será real y existirá, será por tanto producto de la mano de otro dios, y ese otro dios... y así ad infinitum. El argumento (es un decir) de que todo debe tener una razón primigenia para su existencia y esa razón debe ser necesariamente un dios, no es sino una tergiversación de las relaciones causa-efecto existentes en el universo. Los creacionistas echan mano de un dios, mientras que los científicos echan mano de una teoría científica que tiene como base lo que se llama "singularidad espaciotemporal", que ha recibido el nombre de Big Bang. La diferencia entre los creacionistas y los científicos es que éstos últimos ya tienen pruebas que corroboran la teoría del Big Bang, mientras que los creacionistas... no tienen prueba alguna de la existencia de un dios creador. Por cierto, y yendo un poco más lejos de lo que los creacionistas se atreverían nunca, la teoría del Big Bang explica el origen de nuestro universo, y repito, del nuestro, del actual, del que vemos ahora. Sin embargo, es posible que haya habido miles de Big Bangs antes, y que habrá miles de Big Bangs después.
Durante 2.000 años, el prestigio de Aristóteles y Tolomeo hizo que nadie dudara del modelo cosmológico geocéntrico, a pesar de las evidencias en contra. Durante los últimos 150 años, el prestigio de Darwin ha conseguido que su modelo de evolución se admita sin discusión en medios científicos y en la opinión pública, a pesar de la falta de pruebas y las evidencias contrarias.
Esta es otra de las maniobras típicas de los creacionistas: comparar la teoría de la evolución con una religión y negar la existencia de pruebas que la corroboren. Se rebate con facilidad: en una religión no existen pruebas científicas de tipo alguno, se cree en una serie de dogmas que no se han demostrado ni se debe dudar de ellos bajo pena de infierno eterno. Sin embargo, las teorías científicas se basan en pruebas. Es completa y absolutamente falso que la Síntesis Moderna no cuente con pruebas que la corroboren: existen miles de pruebas de campo y laboratorio que demuestran la validez de la teoría de la evolución en su versión moderna apoyada en la genética. Los creacionistas insisten una y otra vez en el prehistórico darwinismo de hace más de cien años. Pero la ciencia avanza y va acumulando pruebas y modificando sus teorías. La teoría de Darwin mantiene con vida su premisa inicial: supervivencia de los mejor adaptados por selección natural. El resto ha ido cambiando, pero los creacionistas permanecen estancados en Darwin como si esa fuera la forma correcta de la evolución. Tampoco es de extrañar que se estanquen en el "Origen de las especies", a fin de cuentas, defienden la interpretación literal de un libro escrito por no se sabe quién, ni cómo ni dónde, hace más de dos mil años, y eso es estar estancado en un cuento que toman como cierto sin comprobarlo desde hace dos mil años. Es triste, y es patético, pero así son los fundamentalistas religiosos, capaces de negar la existencia de todo aquello que rebata de alguna forma su queridísimo cuento para niños que es el Génesis, a pesar de que la misma Iglesia Católica afirme que tal relato no debe interpretarse de forma literal.
Si te ha gustado este artículo, no te pierdas las otras partes:
- Creacionismo y DI (Parte I).
- Creacionismo y DI (Parte III).
- Creacionismo y DI (Parte IV).
