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miércoles, 27 de enero de 2010

No hay crisis en la música

La música no está en crisis. La música está mejor y más fuerte de lo que ha estado nunca en la historia. El reto para la industria es cambiar nuestra mentalidad, pasar de ser los que lideramos el negocio a dejarnos llevar. Antes, las multinacionales tenían el botón mágico para hacer grande a un artista. Bastaba con pulsarlo para convertir a alguien en una estrella. El error de cualquier gran multinacional es pensar que siguen teniendo ese botón hoy en día. Eso se ha acabado. Ahora compartimos ese botón, porque está al alcance de cualquiera con Internet. El reto para nosotros es participar en todo ese proceso.

Creo que la gente que baja música está devaluando la cultura. Una sola canción alimenta a mucha gente. Al compositor, al intérprete, a la tienda, a la compañía… Aun así, creo que la mejor estrategia contra la piratería es escuchar al consumidor, respetarle y darle la mejor calidad posible. Hay muchísimos vehículos para adquirir música a un precio razonable: buena parte de nuestro catálogo, descargas para móviles, Spotify… Creo que hay muchas opciones para acceder a la música sin acudir a la piratería.

En EE UU hemos tenido la desgracia de tener a Bush durante ocho años. Durante ese tiempo hubo un gran recelo hacia EE UU. Y sin embargo, en sólo dos años esa imagen ha cambiado radicalmente con Obama. Creo que esa animadversión es reversible. El problema viene cuando la gente en el poder ignora a la gente real. La industria no respondió a la gente todo lo rápido que debería, y nos hemos dado cuenta de ello. Internet fue una lección de humildad.



Extraído de una entrevista a Billy Mann, director creativo de la multinacional EMI. Además, ha trabajado durante 17 años como compositor y productor de artistas de fama internacional como Take That, Backstreet Boys, Anastacia o Ricky Martin.


La gran pregunta es: ¿cuándo dejarán de mentir las discográficas y las SGAEs del mundo diciendo que la música se acaba y que hay que penalizar a aquellos que comparten música? ¿Cuándo entenderán que una cosa es piratear y otra muy distinta compartir? ¿Cuándo entenderán que compartir no es robar?

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Manifiesto: En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

lunes, 20 de julio de 2009

La realidad supera a la ficcion

En muchas ocasiones la realidad supera a la ficción. Este es uno de esos casos: resulta que Amazon vende su lector de libros electrónicos "Kindle". Y si uno se conecta a Amazon puede comprar y descargar libros para el kindle. Hasta ahí todo correcto. Es como ir a una librería y comprarte un libro, en plan web 2.0. El problema es que Amazon puede entrar en el kindle y borrar lo que les de la gana. Dicho de otro modo, uno hace compras en Amazon de libros electrónicos, se los descarga y luego Amazon puede acceder al kindle del usuario y borrar lo que le convenga previa devolución, todo sea dicho, de los importes pagados ( aunque bien pensado, si uno dispone de una colección de digamos 300 libros en el kindle, y Amazon borra uno o dos... ¿El usuario lo notaría?).

Esto se ha podido comprobar recientemente cuando Amazon detectó que un tercero que no disponía de los derechos de autor correspondientes añadió dos libros a la librería de Amazon. A causa de esto en Amazon se han visto "obligados" a acceder a los kindle de varios usuarios y borrar dichos libros. Resumiendo: uno va, se compra el lector de ebooks que vende Amazon llamado Kindle y la teoría nos dice que ese lector pasa a ser una propiedad privada. Pero parece ser que para Amazon conceptos como "privacidad" o "propiedad privada" son absurdos e innecesarios. Tampoco parece que le den mucha importancia a otro concepto como es el de la "intimidad", pues la posibilidad de acceder al kindle, escanear los libros que ha comprado el usuario y borrar lo que les convenga, no dota al lector de intimidad, sino todo lo contrario.

Y volviendo al título de la entrada, la realidad supera a la ficción. Y digo esto porque, lo más irónico de este caso es que los dos libros de la discordia eran de George Orwell, más concretamente 1984 y Rebelión en la Granja.

viernes, 17 de julio de 2009

El sentido comun ha muerto

A estas alturas, este tipo de cosas ya no nos resultan ni siquiera sorprendentes, únicamente tristes: el mítico grupo Deep Purple decide incluir un paso por Rusia en Octubre de 2008 en el curso de su Rapture of the Deep World Tour, y es multada por la Sociedad de Autores de Rusia (NGO) por no haber obtenido previamente una licencia, multa que es ratificada por un juez: por cada canción interpretada sin la correspondiente licencia, el juez impone una multa de treinta mil rublos (unos mil dólares).

Teniendo en cuenta que la Sociedad de Autores de Rusia representa los intereses de los intérpretes extranjeros en Rusia, que en lugar de perseguir a quienes interpretan sin licencia música de éstos y, en su lugar, se dedique a perseguir a quienes interpretan su propia música ya resultaría, en principio, una estupidez de primera magnitud. Pero lo que viene es mejor todavía: de acuerdo con los estatutos de la NGO y con la información facilitada por una agencia de prensa rusa, la multa obtenida será destinada a la propia víctima de la violación de derechos, es decir, que será pagada a la propia Deep Purple, deduciendo previamente la comisión de la agencia destinada a proteger sus derechos de autor. Impresionante: una agencia teóricamente destinada a protegerte, en una curiosa interpretación del “voy a protegerte de ti mismo”, va y te multa por interpretar tus propias canciones, y después te devuelve el dinero tras quedarse una comisión por los servicios prestados.


El episodio no es exclusivo de Rusia: en muchos otros países, incluido España,muchos autores se han encontrado con paradojas semejantes en numerosas ocasiones, tales como tener que depositar unos derechos que posteriormente les son revertidos a sí mismos tras deducir la correspondiente comisión. Una prueba más de las situaciones estúpidas en la que la presente legislación de derechos de autor, combinada con la infecta burocracia habitual en este tipo de organizaciones nos puede llegar a poner. Con amigos y protectores como éstos, ¿quién necesita enemigos? Resulta completamente evidente: como tantas otras sociedades de derechos de autor, NGO no defiende los intereses de sus representados, sino únicamente los suyos propios: el derecho a facturar su correspondiente comisión, aunque el hacerlo torture los límites de la lógica. Llegados a este punto, el único final que admite este artículo es el que utiliza la propia Techdirt: el sentido común ha muerto.


Visto en el blog de Enrique Dans.

lunes, 6 de julio de 2009

Ejecucion publica o diarrea mental

Así las gastan en EEUU, donde una persona puede demandar a otra por cualquier motivo que se le ocurra. Al parecer, la ASCAP (la SGAE estadounidense) demandó a AT&T y Verizon. ¿La razón? Que cada vez que suena el tono de un móvil es, según la ASCAP, una ejecución pública de una obra protegida por la propiedad intelectual. No demandan a los usuarios, sino a los proveedores. Que digo yo que, tal y como están las cosas, y siguiendo la lógica de las SGAEs del mundo, voy a demandar a los taladores de árboles... sí, es muy fácil: con la madera se pueden (y recalco el pueden, porque no es algo seguro al 100%) hacer mangos de cuchillos, y con los cuchillos se pueden (y recalco el pueden otra vez, porque no es algo seguro al 100%) cometer asesinatos...


Banda sonora: SGAE (Se vende moto) de The Kagas





P.D.: ¿Es que nadie les va a parar los pies?

El dinero del canon digital #2

¿A dónde va el dinero del canon?

Ahora va de palacios...

jueves, 18 de junio de 2009

La religion y los derechos de autor

Si hace unos días hablábamos de qué pasaría si la Iglesia Católica fuera un equipo de fútbol, hoy me gustaría hablar del tipo de organización que es. Uno mira las distintas organizaciones que hay en el país y las puede ir clasificando. ¿Cómo clasificamos? Pues lo que hacemos es que observamos las características esenciales de cada organización, las comparamos y buscamos semejanzas y diferencias. Veamos algunas semejanzas entre la Iglesia Católica y algunas sociedades de gestión de derechos de autor (y aunque digo algunas... bueno, pues a buen entendedor...):

La Iglesia Católica se basa en la existencia de un ente al que llama dios y dice que hay una serie de mandamientos que cumplir. Las sociedades de gestión de derechos de autor se basan en un ordenamiento llamado copyright o derecho de autor que se encuentra regulado por una serie de leyes que hay que cumplir.

La Iglesia criminaliza a todo aquel que supuestamente no cumple los mandamientos, le llama pecador y afirma que irá al infierno por sus pecados. Las sociedades de gestión criminalizan a los usuarios de ordenadores, internet, reproductores mp3/mp4, etc. porque todos ellos supuestamente quebrantan la ley de propiedad intelectual, son llamados piratas y denunciados por lo civil o por lo penal.

Del mismo modo que la Iglesia nunca ha podido demostrar que aquel que incumple los mandamientos es un pecador y va al infierno, las sociedades de gestión nunca han ganado un juicio contra alguien que se baja películas o música sin ánimo de lucro (a ver cuándo os enteráis que descargar es legal. Lo ilegal es vender lo que te has descargado, leches).

La Iglesia se basa en dogmas de fe indemostrados e ilógicos. Las sociedades de gestión también cuando dicen, por ejemplo, que una descarga es igual a una copia no vendida o que las descargas están acabando con la industria de la música: afirmaciones sin fundamento ilógicas y no demostradas.

La Iglesia Católica se basa en la biblia y para vigilar que los mandamientos se cumplen y la gente vive según las directrices, órdenes y moral de la religión católica (aunque la gente profese otra o ninguna religión) la Iglesia tenía a la Inquisición. Las sociedades de gestión se basan en la ley de propiedad intelectual y para vigilar que la gente cumple con dicha ley y nadie usa música de forma pública sin permiso y sin pagar (aunque dicha música sea copyleft o directamente tradicional o anónima no sujetas a derechos de autor) las sociedades contratan detectives y abogados.


Para la Iglesia Católica toda religión que no sea la católica es falsa y herética, no respetan las creencias o no creencias de los demás, y tratan de imponer su moral y sus criterios aunque no se les haya pedido. Para las sociedades de gestión todo lo que no sea copyright (como el copyleft) es un complot y un delito, pretenden cobrar incluso de los autores que no tienen en catálogo y tratan de imponer sus falsedades (como que una descarga es igual a una copia no vendida) en todos los ámbitos.

La Iglesia Católica tiene una serie de ritos que considera de su propiedad, y denomina paganismos aquellos ritos que se realizan al margen de su religion. Las sociedades de derechos de autor tienen un catálogo de canciones que considera de su propiedad y denominan plagios a todas aquellas canciones que se parezcan a las suyas, aunque sea de refilón.

La Iglesia Católica tiene el monopolio de la interpretación de la biblia. Las sociedades de gestión tienen el monopolio de la gestión de derechos.

La Iglesia Católica siempre ha pretendido manipular la clase política de todos los países en los que se haya presente para obtener beneficios económicos, educativos y sociales aunque con ello sometan a gente que profese otra religión o ninguna. Las sociedades de derechos de autor manipulan a la clase política para obtener leyes que se ajusten a sus deseos, aunque las mismas no sean justas y afecten a inocentes (al final pagan justos por pecadores en ambos casos).

La Iglesia Católica consigue dinero gracias al estado a través de cierta casilla de la declaración de la renta. Las sociedades de derechos de autor tienen el canon digital. La Iglesia Católica gestiona el dinero a su manera, de forma oscura y secreta. Las sociedades de gestión... también. La Iglesia Católica predica un modelo de austeridad mientras gasta millones en viajes y lujos para su cúpula, empezando por el papa. Las sociedades de gestión defienden los derechos de todos sus afiliados, pero sólo unos pocos reciben mucho dinero, tanto que se van a vivir a otros países para no tener que pagar los impuestos de España.

La Iglesia Católica ha intentado controlar la sociedad desde el punto de vista político y económico a través de los dirigentes políticos y la Inquisición. Las sociedades de derechos de autor quieren controlar la sociedad desde el punto de vista económico y privado, intentando espiar y monitorizar lo que los internautas se descargan de internet.


Tras estas reflexiones, me queda un duda: ¿Es la Iglesia Católica una sociedad de gestión de derechos de autor, o son las sociedades de gestión de derechos de autor defensoras de una nueva religión?