martes, 3 de febrero de 2009

La importancia de contrastar la informacion

Imagine el lector que se halla en su casa confortablemente sentado en su sillón favorito. Después de un duro día de trabajo, una ducha y una cena, enciende la televisión para relajar la mente con algún programa de humor (por poner un ejemplo). Supongamos que ese programa es "El Intermedio". Si el lector desconoce lo acontecido entre ayer y antes de ayer en este espacio, le pondré en antecedentes:

La cadena ultracatólica Intereconomía, de ideología claramente facha conservadora, publicó en su programa "Más se perdió en Cuba", un video (que también subieron a youtube) en el que se veía al responsable de "El Intermedio", esto es, El Gran Wyoming, echándole la bronca del siglo a una becaria. Dicho video llegó al mencionado programa de Intereconomía a través de un email y, dada la rivalidad existente entre ambos espacios, no dudaron en usarlo como arma arrojadiza contra Wyoming llegando incluso a darle connotaciones políticas al asunto. De dicho video con la bronca se ha hablado y mucho en apenas 24 horas, y no han sido pocos los medios que se han hecho eco de la noticia. Por supuesto, anoche, en "El Intermedio", explicaron lo que había ocurrido:








Así que, todo fue un montaje que hicieron los guionistas del programa "El Intermedio" para demostrar la escasa, por no decir nula, ética que rige el canal Intereconomía. La Sexta ya nos tiene acostumbrados a sus montajes (como el caso de "El Follonero" o "Sé lo que hicisteis") en los que se muestra de forma diáfana que el sector del periodismo está últimamente demasiado ocupado con "pseudoperiodistas" que publican lo primero que encuentran sin molestarse siquiera en contrastar esa información. Esto es una enorme falta de ética, pues un periodista debe, ante todo, informar; y la información que emite debe ser, ante todo, veraz. Así pues, el periodista debe, o por lo menos debería, tener la obligación de contrastar toda la información que publica. El problema no es el periodismo en sí, ni es en general de los medios de información. El problema es de algunos periodistas que, cegados por motivos personales como es el caso que nos ocupa; o cegados por su propio fanatismo-integrismo político-religioso (véase por ejemplo a Jimenez Losantos en la COPE); anteponen sus prejuicios, ideologías y creencias a la veracidad de la información. No valen excusas como "comprobamos que el video no fue cortado ni editado" ni chorradas similares. Se debe contrastar el medio, claro que sí, pero también la información contenida en el medio.

Son estos pseudoperiodistas como el mencionado de la COPE o el conductor del programa "Más se perdió en Cuba" los que realmente demuestran una falta de ética y de rigor profunda, y que denigran una profesión como es el periodismo. Uno no puede anteponer sus creencias a los hechos. Imagine, estimado lector, que nuestro buen amigo Pepe, que es carpintero, se rompe una mano trabajando, y va al médico. El médico no le hace una radiografía y le dice que, bah, que sólo es un golpecillo de nada, que no se queje tanto, que es un llorica, y si no le gustara la música clásica no le habría pasado nada. ¿Qué tiene que ver que a Pepe le guste le música clásica con que se haya roto una mano trabajando? Pues absolutamente nada. ¿Es la actitud del médico la correcta? Desde luego que no: lo que haría un médico con un mínimo de ética (por aquello de que le pagan por ello y por eso del juramento hipocrático y esas cosas) es hacer una radiografía para ver qué ha pasado. Eso es lo que haría un médico normal, un médico que contrasta la información que le proporciona el paciente con los hechos. En ciencia la información se contrasta experimentalmente, de lo contrario se hace pseudociencia. En periodismo la información se contrasta recurriendo a otras fuentes, de lo contrario se hace pseudoperiodismo.

Imagine ahora que es usted quien sufre un accidente que requiere asistencia médica urgente. Le llevan al hospital y el médico, o mejor dicho, pseudomédico, observa que lleva usted una cruz colgada al cuello. Así que, el pseudomédico le dice "pues mire, ha tenido usted un accidente muy grave, pero la culpa es suya, porque si usted no fuera católico y encima del PSOE no le habría pasado nada de esto, y me niego a curar sus heridas, me niego a curar a católicos y gente de izquierdas, así que si usted se muere, pues mala suerte". Como es lógico, el lector se quedaría estupefacto ante tamaña estupidez y falta de ética y profesionalidad. ¿Se imagina que en todos los servicios que usted se pueda imaginar, desde la panadería hasta la recogida de basuras, la gente antepusiera sus ideologías, creencias o motivos personales a su trabajo? ¿Se imagina usted que cualquier pudiera objetar por cualquier razón en cualquier trabajo? Esto nos llevaría irremediablemente al caos y la destrucción porque no es un modelo sostenible para la sociedad. No estamos hablando de una cuestión como lo era antiguamente la objeción de conciencia para aquellos que tenían que ir a la mili en la que una persona podría sentirse capacitada o no de matar a otra según sus principios morales. Estamos hablando de una ética y una profesionalidad inherentes a las profesiones que desarrollan las personas.

A nadie le gustaría ni le parecería bien que un médico no curara un infarto a una persona simplemente porque a éste le gusta la música clásica en lugar del hip-hop. A nadie le gustaría ni le parecería bien, y supongo que usted tampoco, que un periodista dijera que es usted un ladrón y un estafador simplemente porque "alguien", no se saben quién, se lo ha dicho y el periodista, en lugar de comprobar, no ha contrastado la información porque le tiene manía a usted (y quien dice usted, dice cualquier otra persona). Contrastar la información es lo más importante, no sólo en el periodismo, sino también en ciencia. Y digo yo: si a una persona no le gusta que un periodista mienta emitiendo informaciones no contrastadas, si a una persona no le gusta recibir información que no ha sido comprobada ni verificada por las personas competentes encargadas de ello, ¿por qué sigue habiendo periodistas como Jimenez Losantos o el responsable del programa "Más se perdió en Cuba"? Si a una persona no le gustaría que le tratara un pseudomédico, o que escribiera sobre él un pseudoperiodista, ¿por qué sigue Iker Jimenez emitiendo sus falsedades y haciendo caja a costa del telespectador y del radioyente sin que nadie le pida una mínima contrastación o verificación de la pseudociencia que expele a velocidad de vértigo ,y que se sabe que es tan falsa o más, y sirva como ejemplo el montaje de las niñas fantasma, las caras de Belmez, la memoria del agua, o el "caminante de Boisaca"? ¿Por qué se continua siguiendo programas pseudocientíficos cuya base es la mentira y su argumento la falsedad? ¿Hasta cuando seguiremos aguantando a todos los pseudos-lo-que-sea, a todos esos charlatanes sacacuartos en los medios de comunicación?

El ejemplo y las lecciones de Darwin

José Manuel Sánchez Ron


Hace 200 años, el 12 de febrero de 1809, nació Charles Darwin. Podemos debatir si los trabajos y teorías -y a la cabeza de éstas, la del origen de las especies mediante selección natural- de Darwin son más o menos importantes que el sistema geométrico que sistematizó Euclides, que la dinámica y teoría gravitacional de Newton, que la química que creó Lavoisier, que la relatividad de Einstein, que la física cuántica o que la teoría biológico-molecular de la herencia, pero lo que es difícil negar es que ninguna de esas contribuciones logró lo que consiguieron las de Darwin, que desencadenaron una serie de procesos que afectaron a algo tan básico como nuestras ideas acerca de la relación que nos liga con otras formas de vida animal que existen o han existido en la Tierra. En este sentido, abordó cuestiones que van dirigidas a la médula de la condición humana.

Expresado muy brevemente, Darwin sustanció con muy variadas evidencias la idea (que otros antes que él habían propuesto) de que las especies evolucionan, encontrando además un mecanismo que hacía plausible tal evolución; defendió que la vida es como un árbol, de cuyas raíces han ido brotando diferentes ramas, esto es, especies que con el paso del tiempo continúan diversificándose, dando origen a otras bajo la presión de determinados condicionamientos. Después de esforzarse por encajar en una gran síntesis las piezas (zoología, botánica, taxonomía, anatomía comparada, geología, paleontología, cría domestica de especies, biogeografía...) del gigantesco rompecabezas que es la naturaleza, y estimulado por la noticia de que Alfred Wallace había llegado a conclusiones similares, aunque no tan sustanciadas, en noviembre de 1859 -pronto hará, por consiguiente, 150 años- publicó un libro que forma parte del tesoro más precioso de que dispone la humanidad: El origen de las especies. Doce años más tarde, en otro gran libro (El origen del hombre), aplicó a los humanos las lecciones del primero, despojándonos del lugar privilegiado en la naturaleza que hasta entonces nos habíamos adjudicado.

A lo largo del siglo y medio que nos separa de la publicación de El origen de las especies, la esencia de su contenido no ha hecho sino recibir confirmación tras confirmación. Puede que aún resten cuestiones por dilucidar, pero el evolucionismo darwiniano nos suministra un marco conceptual y explicativo imprescindible para comprender el mundo natural de manera racional, sin recurrir a mitos.

A la vista de todo lo dicho, podría pensarse que la única actualidad de Darwin y de su obra es la de honrar su memoria utilizando la excusa de los dos mencionados aniversarios. Ojalá fuese así. La evolución entendida a la manera de Darwin es un hecho científico, contrastado de manera abrumadora, y su relevancia para situarnos en el mundo es obvia, pero no es universalmente aceptada. En Estados Unidos solamente la acepta el 40% de la población. En Europa su aceptación es mayor, especialmente entre los franceses y los escandinavos (creen en ella aproximadamente el 80%), aunque no deja de tener problemas: en una encuesta realizada en Reino Unido por la BBC en 2006, el 48% la aceptaba, mientras que el 39% optaba por alguna forma de creacionismo, y un 13% "no sabía".

La historia de la oposición de los creacionistas a Darwin ha sido comentada en numerosas ocasiones y no pretendo volver a este asunto, que, sin embargo, continúa vigente, aunque ahora sea recurriendo sobre todo a una nueva terminología: el diseño inteligente, la idea de que un Dios debió de diseñar cada una de las especies que existen. Me interesa más hacer hincapié en el hecho de que una teoría científica contrastada y de enorme relevancia social sea rechazada o muy pobremente comprendida. En mi opinión, una explicación posible del tal rechazo reside en el desconocimiento.

Debatimos insistentemente -ahora estoy pensando en España- acerca de los programas educativos para nuestros jóvenes; por ejemplo, si es aceptable o no imponer asignaturas como Educación para la Ciudadanía, ante la cual algunos argumentan que limita la libertad de los padres a ejercer sus derechos en la formación (moral y religiosa) de sus hijos. Y, mientras tanto, la enseñanza de ciencias sufre cada vez de más carencias.

No parece preocuparnos demasiado, por ejemplo, si se enseñan adecuadamente sistemas científicos tan básicos como la teoría de la evolución de las especies. El pasado noviembre, se publicó un libro en el que se adjudicaba a la Reina, doña Sofía, la siguiente manifestación: "Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida".

Podrá resultar doloroso a algunos, pero la única explicación que da lugar a comprobaciones contrastables sobre el origen del mundo y de la vida procede de la física, de la química, de la geología y de la biología. La religión pertenece a otro ámbito.

¿Es legítimo ocultar a los niños ese mundo científico, condicionando así sus opiniones futuras, en aras a algo así como "mantener su inocencia", o por las ideologías de sus padres? Haciendo públicas sus opiniones en una cuestión cuya importancia no puede ignorar, y por la elevada posición que ocupa, doña Sofía hizo publicidad de una determinada forma de entender el mundo, que jamás ha recibido comprobaciones contrastables.

Una forma, además, que, al menos en España, de la mano de la jerarquía católica, pretende intervenir en apartados que pertenecen al poder legislativo, como son los programas educativos o lo que es admisible o no en los tratamientos médicos (no puedo olvidar en este punto las manifestaciones de la Conferencia Episcopal Española a raíz del nacimiento, en octubre de 2008, de un niño tratado genéticamente para curar a un hermano que sufría anemia congénita: "El nacimiento de una persona humana ha venido acompañado de la destrucción de sus propios hermanos a los que se ha privado del derecho a la vida"; palabras no sólo cuestionables desde el punto de vista de la ciencia sino también, en mi opinión, carentes de compasión ante el sufrimiento ajeno).

Necesitamos educar en la ciencia a nuestros jóvenes; no, naturalmente, para que entiendan que ella es el juez supremo para las opciones que quiere asumir una sociedad democrática. La ciencia es, simplemente, un instrumento -el mejor- que los humanos hemos inventado para librarnos de mitos, orientarnos ante el futuro y protegernos de una naturaleza que no nos favorece especialmente. Sucede, no obstante, que no se ha instalado de manera tan segura en nuestras sociedades como se podría pensar, siendo contemplada frecuentemente con sospecha. Si como muestra sirve un botón, he aquí la siguiente cita (Juan Manuel de Prada, XL Semanal, 5-11/X/2008): "La ciencia parece dispuesta a demostrar esto y lo otro; y mañana podrá sin empacho alguno desdecirse y demostrar que lo opuesto a lo contrario es lo cierto, en un tirabuzón enloquecido y sin fin. Y todo ello bajo un manto de inapelable respetabilidad". Por supuesto que existen científicos envanecidos, incluso tramposos, y también que se cometen errores, pero no olvidemos que en última instancia la ciencia no es sino capacidad de identificar y remediar equivocaciones, de buscar sistemas con capacidad predictiva.

Recordar y celebrar a Darwin es más que un acto festivo; constituye un homenaje a la ambición y el rigor intelectual, al poder de nuestra mente para comprender el mundo. Y también es un ejemplo de que la investigación científica no tiene por qué ser ajena a atributos humanos como son el amor a la familia, la decencia, la discreción o el ansia de justicia. La biografía de Charles Darwin -un hombre que llevó a cabo un largo y complejo camino, que le llevó a consecuencias que no había previsto y que le obligaron a desprenderse, en un doloroso proceso, de las creencias religiosas en que había sido educado- está repleta de todo esto.

Publicado en El País el 01-02-2009. Su autor, José Manuel Sánchez Ron, es miembro de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid.

domingo, 1 de febrero de 2009

Creacionismo y DI (parte IV)

La estrategia de la cuña


En esta serie de artículos primero hablamos del origen del creacionismo, después vimos cuáles eran algunos de sus argumentos típicos, y en la tercera parte pudimos ver que el origen del Diseño Inteligente (DI) es el propio creacionismo. En esta entrada veremos el centro neurálgico del DI, es decir, el Discovery Institute, y cuáles son sus objetivos.

Ya en la tercera parte hablé de un libro, "Sobre los pandas y el hombre...", y de sus autores. Recordemos a grandes rasgos este asunto: En 1980 un sacerdote llamado John Bell fundó la Fundación para el Pensamiento y la Ética y su primer objetivo era escribir un libro que mostrara las evidencias "científicas" de la creación de dios. Encargó el proyecto a Charles Thaxton el cual lo puso en las manos de Dean H. Kenyon y Percival Davis. Estos comenzaron a escribir un libro del que se conocen tres borradores con tres títulos distintos. En este libro, de corte creacionista, se mostraba como dios había creado a los seres vivos mezclando ciencia y religión a partes iguales. Después de la sentencia del caso Edwards contra Aguillard hicieron dos cambios en el libro antes de editarlo: El primero fue el título que pasó de "Biología y Origen" a "Sobre los pandas y el hombre: la cuestión central sobre el origen biológico" aprovechando el tirón del libro de un famoso paleontólogo evolucionista, Stephen Jay Gould, titulado "El pulgar del panda". . El segundo y más llamativo fueron las más de 250 sustituciones en el texto de dos términos: allí donde ponía "creador" pusieron "diseñador inteligente" y allí donde ponía "creación" pusieron "diseño inteligente". El libro fue publicado en 1989.

Un años después se fundaba una asociación cristiana política sin ánimo de lucro llamada Discovery Institute como rama del Instituto Hudson (otra fundación política conservadora). Sus fundadores fueron Bruce Chapman (desde entonces presidente del Discovery Institute), George Gilder y Stephen C. Meyer. Dentro de esta propia fundación existe un centro, creado cinco años después, primero conocido como CRSC o Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura (Center for the Renewal of Science and Culture) y ahora como CSC o Centro para la Ciencia y la Cultura (Center for Science and Culture). Pues bien, resulta que Stephen C. Meyer ayudó a Dean H. Kenyon en la segunda edición del libro "Sobre los pandas y el hombre...". Resulta que Dean H. Kenyon es miembo del Discovery Institute. Resulta que su supervisor, Charles Thaxton, también es miembro. De cuatro personas que escriben y editan un libro, tres pertenecen al Discovery Institute y el cuarto es un reconocido creacionista de la tierra joven. Y no sólo eso, es que además el libro que escriben y editan es un libro creacionista al que le han cambiado el título y han sustituido creador por diseñador inteligente, y creación por diseño inteligente. Para que luego digan que el DI no es religión ni se basa en el creacionismo. También me gustaría recordar en este punto que Dean H. Kenyon durante el proceso de Edwards contra Aguillard en 1984 (cuando Kenyon ya estaba escribiendo junto a Davis el segundo borrador de lo que después sería "Sobre los pandas y el hombre...") fue llamado a declarar sobre el creacionismo y ya entonces, durante el juicio, y bajo juramento, estuvo hablando de diseño inteligente para defender el creacionismo. Como ya comenté, el juicio acabó en el Tribunal Supremo el cual sentenció que el creacionismo científico no era ciencia, sino religión.

Tras esta introducción, vamos al meollo de la cuestión. El Diseño Inteligente, como todo movimiento religioso, debe tener un epicentro, y ese es precisamente el Discovery Institute. La entrada que le dedica la Wikipedia en su versión en inglés resulta de lo más descriptiva:

El Discovery Institute es una institución política pública y conservadora de Estados Unidos situada en Seattle, Washington, muy conocida por su apoyo al diseño inteligente y su campaña Enseñar la Controversia para enseñar las creencias creacionistas anti-evolutivas en las clases de ciencias de los institutos públicos de educación secundaria[2][3][4][5][6] de Estados Unidos. Un tribunal federal junto a la mayoría de las organizaciones científicas, incluída la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, declara que el Discovery Institute ha manufacturado la controversia que quieren enseñar promocionando una percepción falsa de que la evolución es "una teoría en crisis", a través de la incorrecta afirmación de que es objeto de amplia controversia y debate dentro de la comunidad científica[7][8][9]. En el año 2005 un tribunal federal dictaminó que el Discovery Institute persigue "demostrables misiones legales, culturales y religiosas"[10] y que el manifiesto del Discovery Institute, la estrategia de la cuña, describe un objetivo religioso: "cambiar el sofocante dominio de la visión mundial del materialismo para sustituirlo con una ciencia consonante con las convicciones teísticas y cristianas"[11][12].


En resumen, el Discovery Institute defiende el diseño inteligente, la comunidad cientifica y los tribunales dicen que el diseño inteligente no es ciencia, y eso se puede comprobar leyendo el manifiesto del Discovery Institute, un manifiesto llamado "La estrategia de la cuña". Pero ¿qué demonios es eso de la cuña? ¿Qué estrategia es esa? Pues bien, veámoslo. El documento en cuestión se puede descargar de aquí y se puede leer aquí. He estado buscándolo traducido al español, pero no lo he encontrado. Me he tomado la libertad de traducirlo con Google mejorando yo mismo dicha traducción (que ya sabemos como son las traducciones automáticas, y eso que Google está mejorando considerablemente). Se puede descargar la traducción en este hilo de los foros de e-ciencia.com. Y ahora que todos podemos acceder al manifiesto, veamos algunas de las cosas que dice:

La propuesta de que los seres humanos son creados a imagen de Dios es uno de los principios fundamentales sobre los que se construyó la civilización occidental. Su influencia puede detectarse en la mayoría, si no todos, de los mayores logros de Occidente, incluida la democracia representativa, los derechos humanos, la libre empresa, y el progreso en las artes y las ciencias.

Ése es el primer párrafo. El lector podrá intuir la dirección en la que se mueve el resto del texto si ya desde el primer párrafo se le da pábulo al creacionismo. Los defensores del DI, de todos modos, no mencionan en ningún momento que esa misma creencia ha provocado decenas de miles de muertes a manos de la inquisición ni los mil años de ominoso oscurantismo religioso medieval. En realidad, todo este panfleto creacionista tiene el mismo tono con el que se escriben los panfletos de otras sectas. Quiero decir que, después de este párrafo que deja bien a las claras todo el tono posterior religioso-creacionista, procede, como no, a atacar a la ciencia, acusándola de una presunta debacle moral de la sociedad que nos rodea. Los culpables de esta debacle son tres: el primero, por supuesto, Charles Darwin. El segundo, como no, Karl Marx, y el tercero, en discordia, Sigmund Freud. Estos tres señores son, a juicio del Discovery Institute, los culpables del presuntamente lamentable estado moral de la sociedad, cosa que se puede ver en "los modernos enfoques de la justicia penal, la responsabilidad legal de los productos y el bienestar". Veamos esta afirmación más en profundidad:

Los resultados se pueden ver en los modernos enfoques de la justicia penal, la responsabilidad legal por los productos, y el bienestar. En el esquema materialista de las cosas, todo el mundo es una víctima y nadie puede ser considerado responsable de sus actos.

Como suele ser típico de los textos de captación que se usan en las sectas, se señala a los culpables pero no se muestra ni una sola prueba de ello. No deja de ser curioso, por ejemplo, lo de la "responsabilidad legal de los productos" y la siguiente frase de que todo el mundo es una víctima y nadie puede ser considerado responsable de sus actos. Para que el lector se haga una idea del discurso del Discovery Institute, he aquí una de las múltiples contradicciones que plagan el texto: la responsabilidad legal por los productos es el conjunto de leyes por las cuales se regula la calidad de los productos fabricados. Dicho de otro modo, si yo fabrico pasteles de crema, y vendo un lote que se encuentra en mal estado, digamos por ejemplo que colonizado por salmonella, y a causa de ello una o varias personas enferman o mueren, es responsabilidad mía, la del fabricante, el que se hayan infectado, ya que debería haber puesto los medios para evitar tal catástrofe. Por tanto, la responsabilidad legal por los productos apunta al fabricante, y si este es culpable, debe pagar por ello. Sin embargo, el panfleto del Discovery Institute dice que forma parte del esquema materialista en el que todo el mundo es una víctima y no hay culpables. ¿Cómo es posible tal cosa habiendo como hay leyes que tipifican los delitos, y las penas e indemnizaciones para los culpables y las víctimas respectivamente? Pues bien, según el Discovery Institute, esto no es así. ¿Pruebas de ello? Por favor, no moleste y pase por la tienda de regalos...

Desde este blog, así como desde otros muchos, se ha defendido por activa y por pasiva que el diseño inteligente es religión, y no ciencia. Esto también es defendido por la comunidad científica, y hasta el sistema judicial de Estados Unidos. Aún así, hay gente que insiste en que es una "alternativa científica". Bueno, pues no es ciencia, es religión. Veamos un poco más del panfleto:

El Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura del Discovery Institute pretende nada menos que el derrocamiento del materialismo y sus legados culturales. Reuniendo a destacados especialistas de las ciencias naturales y de las humanidades y las ciencias sociales, el Centro explora cómo los nuevos avances en la biología, la física y la ciencia cognitiva plantea serias dudas sobre el materialismo científico y han vuelto a abrir el caso de un amplio entendimiento teísta de la naturaleza.
Dicho de otro modo: lo que pretende el Discovery Institute es destruir el método científico y la ciencia en sí para reemplazarla por una visión religiosa (teísta) del mundo. Pero no acaba aquí la cosa, vayamos a la sección de metas y objetivos:

Metas de gobierno

* Derrotar el materialismo científico y sus destructivos legados moral, cultural y político.

* Reemplazar las explicaciones materialistas por el entendimiento teísta de que la naturaleza y los seres humanos fueron creados por Dios.

Más claro agua, o como dicen aquí en mi tierra, blanco y en botella... El objetivo del Discovery Institute, los puntos fundamentales de su estrategia de la cuña, son acabar con el actual método científico y reemplazar toda explicación científica por una religiosa basada en la biblia, más concretamente por el relato del Génesis. ¿Tiene esto algo que ver con el diseño inteligente? Pues todo, tal y como leemos más adelante:

Metas a cinco años
* Ver la teoría del diseño inteligente como una alternativa aceptada en las ciencias y que la investigación científica se realice desde la perspectiva de la teoría del diseño.
* Ver el comienzo de la influencia de la teoría del diseño en ámbitos distintos al de la ciencia natural.
* Ver nuevos e importantes debates en la educación, temas de la vida, responsabilidad personal y jurídica llevados al frente de la agenda nacional.

Metas a veinte años
* Ver la teoría del diseño inteligente como la perspectiva dominante en la ciencia.
* Ver la aplicación de la teoría del diseño en sectores específicos, incluyendo la biología molecular, bioquímica, paleontología, la física y la cosmología en las ciencias naturales, psicología, ética, política, teología y filosofía en las humanidades; ver su influencia en las bellas artes.
* Ver la teoría del diseño penetrando en nuestra vida religiosa, cultural, moral y política.
Insisto, todo esto está extraído del "manifiesto" del Discovery Institute llamado "La cuña" o "Estrategia de la cuña". Esto debería despejar completamente las dudas de todos aquellos que aún piensen que el diseño inteligente es una teoría científica. Pues bien, no lo es. Es una creencia religiosa que se basa en el relato del Génesis. El diseño inteligente defiende que dios ha creado el mundo y el hombre. Y para eludir la ley e implantar tal fundamentalismo religioso en las escuelas, lo han disfrazado de pseudociencia. Es así de simple y de sencillo. Por cierto, quizá puedan quedar dudas sobre a qué dios se refiere el Discovery Institute, así que cito un par de trozos más de su panfleto creacionista pseudocientífico:

La teoría del diseño promete invertir el asfixiante dominio de la cosmovisión materialista, y su sustitución por una ciencia en consonancia con las convicciones cristianas y teístas.

[...]

Junto al enfoque sobre influyentes creadores de opinión, también tratamos de crear una base de apoyo popular entre nuestros seguidores naturales, a saber, los cristianos.

[...]

Tenemos la intención de alentar y preparar a los creyentes con las nuevas evidencias científicas que apoyen la fe, así como a "popularizar" nuestras ideas en la cultura más amplia.

[...]

Intervarsity publicará nuestra amplia antología, “La Mera Creación” (basada en conferencia “La Mera Creación”) este otoño, y Zondervan está publicando “Creador del Cielo y la Tierra: Tres visiones de la controversia Creación-Evolución”, editado por los miembros John Mark Reynolds y JP Moreland.

[...]

Durante 1997 nuestros miembros han aparecido en numerosos programas de radio (tanto cristianos como seculares) y cinco programas televisados a nivel nacional

[...]

Además, nuestros miembros han publicado recientemente artículos y editoriales en la prensa secular y cristiana, por ejemplo, en The Wall Street Journal, The New York Times, The Washington Times, National Review, Commentary, Touchstone, The Detroit News, The Boston Review, The Seattle Post-lntelligenter, Christianity Today, Cosmic Pursuits y World.

No hay mención alguna a la fe judía, musulmana, ni mucho menos budista. Sólo a la cristiana. Resumiendo: el diseño inteligente es creacionismo disfrazado de pseudociencia. El diseño inteligente es un movimiento religioso cuyo origen se remonta a 1983, en pleno proceso contra el creacionismo. Se puede decir más alto, pero no más claro. Como dice Gill Grissom en CSI, las personas mienten, las pruebas no. Y ahí están las pruebas. El diseño inteligente no es una teoría científica, es una creencia religiosa. En la próxima entrada hablaré de los argumentos "científicos" que esgrimen los defensores del diseño inteligente.



Si te ha gustado este artículo, no te pierdas las otras partes:

- Creacionismo y DI (Parte I).

- Creacionismo y DI (Parte II).

- Creacionismo y DI (Parte III).

sábado, 24 de enero de 2009

Nuevo enlace Feedburner

Google se ha quedado con Feedburner y están cambiando las direcciones de los feeds. La nueva dirección ya está actualizada en la sección de suscripción y en teoría Google debería redireccionar todas las suscripciones de la antigua dirección a la nueva, pero por si acaso yo aviso.

El diseno inteligente... por dentro

Imperdible la entrada con la que nos obsequian hoy en Un planeta con canas: ¿Cómo es realmente una clase de diseño inteligente por dentro?






Vía Un planeta con canas.

viernes, 16 de enero de 2009

De catolicos y condones

Leo hoy en el 20minutos:
Las asociaciones de padres católicos piden que se retire la promoción de los condones

* Critican el acuerdo para tener condones más baratos y accesibles.
* Tampoco les gusta la campaña "yopongocondon.com" de Sanidad.
* Dicen que hay más embarazos con el auge de las campañas.

La Confederación Nacional Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA) ha pedido al Ministerio de Sanidad la retirada de las campañas que promueven el uso del preservativo para evitar embarazos no deseados.

Concapa hace referencia a la firma el jueves de un manifiesto entre las empresas fabricantes de preservativos, los farmacéuticos y Sanidad para abaratar los profilácticos y a la campaña "yopongocondon.com" , lanzada por el departamento que dirige Bernat Soria el pasado diciembre.

Para la organización católica, estas iniciativas presentan el preservativo a los jóvenes como garantía de "sexo seguro cuando los datos evidencian que no es así". A su juicio, se oculta a los adolescentes que el preservativo falla en un 14% de los casos, asegura Concapa.

Asimismo afirma que los abortos y embarazos no deseados entre adolescentes se incrementan en las fechas que coinciden con el auge de las campañas que fomentan el uso del condón.

Estas campañas -afirma CONCAPA- muestran a los adolescentes como normal una conducta "contraria a la moral que profesa una buena parte de la sociedad española", por lo que considera que el Gobierno "se entromete en aspectos de la educación que están reservados a las familias".



¿Falla el preservativo? Claro que falla. Pero no como afirman los papaítos y las mamaítas de la CONCAPA que cegados por sus creencias religiosas hablan de porcentajes pero no demuestran científicamente nada (para variar). Y pregunto: ¿quién sabrá más de enfermedades: la CONCAPA o la Organización Mundial de la Salud? Obviamente, si tengo que informarme de enfermedades y su prevención, debería recurrir a la OMS y no a un grupo de católicos con escasos si no nulos conocimientos científicos. La OMS sí tiene autoridad para hablar de estudios científicos, la CONCAPA no. Y ¿qué dice la OMS?

La OMS afirma que el preservativo usado correctamente es efectivo en más del 95% de los casos tanto para prevenir enfermedades como embarazos. El otro 5% corresponde a aquellos preservativos que por defectos de fábrica se rompen durante la relación sexual. En el caso particular del SIDA, los preservativos son eficaces en un 90%, mientras que el 10% restante se refiere a los que se rompen o se usan de manera incorrecta o pasados de fecha. Por supuesto, desde el punto de vista de los hechos científicos es completamente falsa la afirmación que sostienen algunos altos cargos eclesiásticos de que los condones tienen minúsculos agujeros por los que puede penetrar el VIH. Repito: ES FALSO. No sólo no tienen tales agujeros, sino que además, a través de un condón no pueden penetrar ni virus ni bacterias, razón por la cual los condones son tan efectivos en la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS para abreviar). Según un estudio del 2001 realizado por la OMS, la razón de que el preservativo no sea eficaz en un 100% es por su mal uso. O dicho de otro modo, hay que educar a los jóvenes no sólo para que usen el condón, sino también para que lo sepan usar bien porque muchos no lo saben usar.

Cabe destacar que el uso correcto de la píldora la convierte en un método más eficaz que el condón para prevenir embarazos no deseados, aupándose hasta el 99% de eficacia, y además, según la Sociedad Española de Contracepción, produce efectos beneficiosos ya que diminuye el riesgo de padecer varios tipos de cáncer, regula el ciclo menstrual, alivia los síntomas premenstruales e incluso es beneficiosa para la piel. El único problema de la píldora es que no previene ETS, sólo embarazos. A diferencia de la CONCAPA y algunos altos cargos eclesiásticos, yo no estoy hablando de "habladurías" o de "rumores" sino de estudios científicos serios contrastados por la OMS. Insisto: la OMS sí tiene autoridad para hablar de estudios científicos, la CONCAPA no.

Dice la CONCAPA que mantener relaciones sexuales con preservativo es una conducta que va "contra la moral que profesa buena parte de la sociedad española". Habría que ver la cara de algunos de estos papaítos y mamaítas cuando uno de sus hijos lleguen con un análisis médico que confirme infección por alguna ETS o incluso por VIH (del embarazo no hablo porque: a) si es hijo, una palmadita en la espalda diciendo "qué machote eres, pero la próxima vez ten más cuidado"; b) si es una hija ya se encargarán de obligarla a tener un hijo no deseado (destrozando de paso la vida tanto de hija como nieto/a por no ser deseado) o a abortar de forma secreta en alguna clínica). Señores de la CONCAPA ¿quién les ha dicho que la moral que profesan ustedes, o esa buena parte de la sociedad española, sea la correcta? ¿Su religión? ¿El papa? ¿Es moral no permitir comulgar a un niño celíaco con una hostia de maíz pero sí con vino cuando es ilegal el consumo de alcohol en menores? ¿Es moral no permitir comulgar a un niño con síndrome de Down? ¿Es moral no permitir comulgar a un niño por ser sordo? ¿Es moral no permitir comulgar a un niño por las ideas políticas de sus padres? ¿Es moral dogmatizar a miles de creyentes para que se infecten con ETS cuando no SIDA? ¿Es moral ser responsable de miles de muertes al año por SIDA? Si esa es la moral de la CONCAPA y de esa buena parte de la sociedad española, sinceramente, DA ASCO.

Dice también la CONCAPA que el gobierno "se entromete en aspectos de la educación que están reservados a las familias". También habría que recordarles que las familias raramente son buenos profesores y que la moral de las familias es más que discutible. Y si esa educación reservada a las familias incluye la discriminación por ser celíaco, sordo, padecer síndrome de Down, por motivos políticos, etc. Entonces realmente el gobierno debería intervenir enviando a los de Asuntos Sociales. Ni la CONCAPA ni la Iglesia Católica tienen derecho alguno a imponer sus reglas religiosas presuntamente morales a la sociedad. El gobierno no impone reglas morales sino que sugiere seguir una serie de hábitos higiénicos y de salud. La actitud de la CONCAPA (y por ende de la Iglesia Católica) de prohibir el uso del preservativo es un fundamentalismo religioso tan grave y triste como el de los testigos de Jehová al impedir las transfusiones de sangre. Lo triste es que es más peligroso prohibir el uso del preservativo. No se debe educar a los niños bajo imposiciones fundamentalistas religiosas que van en contra de la salud pública. La Iglesia Católica debería recapacitar acerca de lo que promulga, ya que son responsables de miles de infecciones/muertes por VIH cada año por su empeño en considerar inmoral el uso del preservativo. ¿Hasta cuando vamos a permitir que una organización con ánimo de lucro como es la Iglesia Católica imponga sus presuntamente morales creencias homicidas?

martes, 13 de enero de 2009

Las mentiras del factor CIV de Libreysoberano

Hoy voy a hablar de un troll dogmático y pseudocientífico llamado Libreysoberano, pero antes de ello me gustaría hacer un repaso a algunos conceptos importantes. Todos hemos oído hablar de la psiquiatría (la ciencia que estudia las enfermedades mentales y su tratamiento), la psicología (la ciencia que estudia el comportamiento del hombre, a veces no de forma muy científica), pero quizá no es tan conocida la etología o biología del comportamiento (ciencia que estudia el comportamiento de los animales). Históricamente el estudio del comportamiento de los animales se ha dividido en dos ramas: los que afirmaban que los comportamientos eran innatos (escuela etológica) y los que afirmaban que los comportamientos eran aprendidos (escuela conductista). La escuela etológica de origen europeo estuvo representada por Konrad Lorenz, Karl von Frisch y Niko Tinbergen y realizaban sus estudios en el campo sobre todo tipo de animales, fijándose principalmente en los comportamientos generales. La escuela conductista sin embargo tenía un origen estadounidense y estuvo representada por John Watson, Ivan Pavlov y Frederic Skinner, que estudiaban al hombre y más particularmente sus comportamientos individuales. ¿Cuál de las dos escuelas tenía razón? La respuesta es que ambas tenían razón y ambas estaban equivocadas. Dicho de otro modo: el comportamiento de los animales está condicionado en parte por la genética y en parte por el ambiente; en parte son innatos y en parte son aprendidos, todos, sin excepción. Si no existe una base genética no se pueden desarrollar los comportamientos, pero los comportamientos raramente son exclusivamente innatos (sin embargo los hay).

Actualmente se hacen muchos estudios sobre el comportamiento entre familiares, hermanos, mellizos, gemelos, y personas no emparentadas. Esos estudios, además del parentesco también tienen en cuenta el ambiente y resulta muy útil, por poner un ejemplo, comparar comportamientos entre gemelos que viven en un mismo ambiente y gemelos que viven en ambientes distintos. De ello se obtienen resultados muy interesantes. Por ejemplo, las habilidades cognitivas generales (como el antiguo coeficiente de inteligencia IQ ahora llamado "g") durante la infancia están condicionadas en un 40% por los genes, un 25% por el ambiente compartido y un 25% por el ambiente no compartido, mientras que los adultos están condicionados en un 60% por la genética y un 35% por el ambiente no compartido (del ambiente compartido ya se ha aprendido todo). Y no estamos hablando de dos o tres marcadores genéticos sino de más de 150. De hecho, aquellos que estudian genética del comportamiento no suelen hablar de un gen suelto, sino de QTLs. Por su parte las habilidades cognitivas específicas se correlacionan moderadamente con las generales, y algunas tienen un mayor condicionamiento genético (como la verbal y la especial) mientras que otras lo tienen menor (como la memoria).

Adicciones como el alcoholismo o el tabaquismo han demostrado tener una influencia genética moderada y grandes diferencias entre sexos, ya que las mujeres presentan cuatro veces más predisposición genética al alcoholismo cuando tienen parientes alcohólicos en primer grado mientras que los hombres presentan sólo el doble. Sin embargo, en el caso de gemelos y mellizos son los hombres los que tienen una predisposición genética algo mayor. El comportamiento antisocial en la adolescencia está condicionado genéticamente en un 10% y se eleva hasta el 40% en la fase adulta; mientras que el ambiente compartido pasa de un 40% a un 10% y el ambiente no compartido se mantiene constante en un 50%. Además las mujeres tienen el doble de predisposición genética que los hombres cuando ambos tienen parientes antisociales.

Con estos ejemplos quiero reseñar que cuando se analiza el comportamiento de las personas se ve claramente que está condicionado por la genética y el ambiente. En algunos casos hay mayor condicionamiento genético que ambiental, y en otros casos es al revés. En algunos casos hay comportamientos que dependen de un sólo gen (no recuerdo que haya ninguno descrito en humanos pero sí en drosofilas), pero en la inmensa mayoría de los casos los comportamientos dependen de muchos genes. Y, por supuesto, del ambiente. No debemos nunca olvidar que todo comportamiento es fenotipo, y como tal, es el resultado de la expresión del genotipo en un ambiente determinado. Tampoco debemos olvidar la gran importancia que tiene en los humanos todo aquello que ven, leen, escuchan, etc. en el aprendizaje.

Hace un par de años, en los foros de e-ciencia.com (en aquel entonces eran aún 100cia.com), apareció un individuo llamado Libreysoberano con una pseudoteoría cuanto menos curiosa. Según este sujeto, creer o no creer en la existencia de uno o varios dioses (así como todos los conceptos ligados a lo anterior, como el alma, los fantasmas, etc.) depende única y exclusivamente de tres capacidades, según él "intelectuales", que son la curiosidad, la inteligencia y el valor. Al conjunto de estas tres capacidades lo llamó en un arrebato de originalidad "factor CIV". Libreysoberano jamás presentó prueba científica alguna de cuanto afirmaba y reconocía que su pseudoteoría no requería demostración científica porque filosóficamente era, según él, correcta, insisto en que siempre según su opinión, porque filosóficamente aplicaba la navaja de Ockham y, encima, la aplicaba mal. Cuando se le demostraba que estaba equivocado, Libreysoberano siempre recurría a dos estrategias de evasión: o afirmaba que el interlocutor no había entendido su teoría, o simplemente le insultaba de forma velada o incluso directamente. En los foros de e-ciencia generó varios hilos con el mismo tema, pero los moderadores los borraron por ser redundantes (casi spam) y sólo sobrevivió uno que generó más de 500 respuestas. Dicho hilo ya no está disponible para los usuarios de los foros de e-ciencia.com porque no se ajusta al espíritu del foro ni a las reglas. Afirmar tan alegremente como lo hace Libreysoberano (en adelante LYS) que creer o no en dios está determinado de forma exclusiva por la genética porque dios no existe, no sólo es pseudocientífico, sino además completamente ilógico. Veamos algunas razones:

1.- Niega la posibilidad de la existencia de dios (y su posible influencia en las capacidades intelectuales de las personas): esto se debe principalmente a que LYS se declara no como ateo, sino como superateo (según LYS un superateo es algo así como la persona que no cree en la existencia de dios porque ni siquiera conoce qué es el concepto de dios...), y por tanto, su pseudoteoría parte de sus propias creencias que no de sus conocimientos (de los cuales LYS ha demostrado que científicos tiene pocos por no decir nulos). Recordemos que no está demostrada científicamente la existencia o no existencia de dios, ya que no es una hipótesis falsable, y como tal no es asunto de la ciencia. Por tanto, un creyente es aquel que cree en la existencia de dios, un agnóstico es aquel que desconoce si existe o no dios, y un ateo es aquel que cree en la inexistencia de dios (al margen dejo que la posición más razonable desde un punto de vista crítico y escéptico es la atea o incluso la agnóstica). No estoy afirmando que dios exista o no, sino la falta de método científico que muestra LYS. Quiero decir que un científico no puede iniciar una teoría partiendo de una hipótesis no falsable, como por ejemplo diciendo que dios no existe y (por tanto ocurra A o B). Si LYS tuviera un mínimo criterio científico, un mínimo de lógica y de sentido común, directamente habría erradicado cualquier referencia a dios en su hipótesis de partida. Una hipótesis de trabajo correcta habría sido "Creer en entes imaginarios como dioses, hadas, enanitos verdes, etc está condicionado por los genes y el ambiente". Sin embargo, LYS prefirió partir de "Creer en dios está condicionado por la inexistencia de dios y exclusivamente por los genes". Mal, muy mal, porque ni existe demostración científica de la existencia o no de dios y por tanto meterla en una presunta teoría científica es hacer pseudociencia, ni se puede restringir un comportamiento humano exclusivamente a los genes.

2.- Considera erróneamente que el valor es una capacidad intelectual. En realidad, el valor es un comportamiento innato elaborado como respuesta a ciertos estímulos ambientales. Cuando se dan dichos estímulos el organismo puede reaccionar, siempre de forma innata, de dos maneras: con miedo y huyendo, o con valor y enfrentándose. Además, elegir una de las dos maneras está condicionado (modulado) también por lo aprendido y no sólo por los genes (una persona puede no tener miedo a algo y tras una mala experiencia con ese algo, cogerle miedo; sin embargo, las reacciones fisiológicas producidas por el miedo si estarían condicionadas genéticamente) Capacidades intelectuales son simplemente habilidades cognitivas, como el antiguo coeficiente de inteligencia, la comunicación verbal, la orientación espacial, etc. El valor no es una capacidad intelectual, sino un comportamiento completamente independiente. Por ello no puede ser incluido en el factor CIV que pasaría a ser factor CI.

3.- Niega la influencia de la información en el proceso de filiación intelectual. Esto obviamente representa una fallo de base en la teoría, pues en palabras del propio LYS:

La educacion o el conocimiento (datos, informacion) nada tienen que ver con las Filiaciones Intelectuales.

[....]

la capacidad de la Curiosidad, la cual le despierta la actitud de conocer, de investigar, de saber sobre ese concepto llamado Dios...


Y aquí surge la contradicción: si los datos y la información nada tienen que ver con las filiaciones intelectuales, entonces ¿por qué la curiosidad si tiene que ver cuando su propósito y función es precisamente la recopilación de datos e información? La conclusión se cae por su propio peso: si los datos y la información nada tienen que ver con las filiaciones intelectuales, entonces la curiosidad (con función recopilatoria de datos) no pinta nada como factor influyente en las mismas, por lo que debe ser descartado del factor CIV. Si antes nos quedaba el factor CI, ahora sólo nos queda el factor I.

4.- Incluye la inteligencia como capacidad intelectual capaz de determinar la filiación intelectual. Sin embargo, nos encontramos con una nueva contradicción: si los datos y la información no influyen en la filiación intelectual, y además tenemos que, y cito de nuevo a LYS:

Así mismo esta persona tiene la capacidad de la Inteligencia para formular juicios lógicos verdaderos y analizar las características y la posible existencia de este singular Ser que encierra el concepto llamado Dios.


Entonces ¿para que es necesaria la inteligencia si su función es la interpretación y emisión de juicios lógicos a partir de los datos y la información cuando estos dos últimos no influyen en la filiación? Por tanto, la inteligencia tampoco debe formar parte del factor CIV. De CIV ha pasado a CI, de CI a I, y ahora de I a nada.

5.- Otro error de base:

Así mismo esta persona tiene la capacidad de la Inteligencia para formular juicios lógicos verdaderos
Efectivamente, una persona puede formular juicios lógicos verdaderos, pero también puede formular juicios lógicos falsos por muy inteligente que sea. Desde la base niega la posibilidad de que el sujeto pueda emitir juicios lógicos falsos, lo cual es de nuevo un error en esta pseudoteoría. Otra cosa sería decir que una persona inteligente tiene menos probabilidad de realizar juicios lógicos falsos, pero LYS directamente descarta tal posibilidad. El único ente infalible capaz de emitir siempre juicios lógicos verdaderos es dios... si es que existe. Lo cual nos lleva a una curiosa e irónica paradoja: solo dios puede mediante un juicio lógico verdadero (pues dios es presuntamente infalible y todopoderoso), verificar su propia existencia... tremebundo... (¿es necesario que repita que la existencia o no de dios es una hipótesis no falsable y por tanto no es asunto de la ciencia?)

6.- Dogmatismo: la pseudoteoría de LYS no admite réplica ni demostración científica, y esto es algo que cualquiera puede comprobar con sólo observar su reacción cuando se le presentan una y otra vez contradicciones y errores en sus argumentos. Su salida siempre es decir "no has entendido mi teoría" y si el interlocutor dice que sí, entonces el responde con un "no has entendido mi teoría porque sólo he publicado en mi blog el 10%" y si el interlocutor insiste en que ha entendido ese 10% entonces LYS pasa a los insultos, las faltas de respeto, y las falacias ad hominem. Claro que tampoco se puede esperar mucho de la catadura moral de un tipo que llama "mongolitos" a los afectados por el Síndrome de Down.

7.- Simplismo... ¿simplismo?: esta pseudoteoría es defendida por su autor en parte por su sencillez pero de ahí surge la crítica: no es tan sencilla como LYS pretende hacer ver ya que aplica la navaja de Ockham de forma errónea sin contar con que tal criterio filosófico (que no científico) no siempre es el correcto. Por otro lado, aún suponiendo que hubiera aplicado de forma correcta la navaja, explicar los procesos de filiación intelectual sólo con el factor CIV es demasiado simple y erróneo debido a que no tiene en cuenta multitud de factores (datos, experiencias vividas, cultura, educación, etc.) que sí influyen verdaderamente en las filiaciones intelectuales como así demuestra la genética del comportamiento. Como la pseudoteoría no cuenta con ello se convierte en un cuento... chino.

Resumiendo: la pseudoteoría de LYS sobre el factor CIV carece de base, lógica, fundamento y sentido común por una cuestión sencilla: según LYS los datos proporcionados por la educación y el conocimiento no puede determinar la filiación intelectual, esto es, que una persona crea o no en dios. Si los datos no pueden determinar tal filiación, entonces de nada sirve ser curioso, ya que la curiosidad lo que hace es recopilar datos y éstos, según LYS, no sirven de nada. Tampoco sirve la inteligencia, puesto que ésta se encarga de interpretar esos datos y tomar una decisión a partir de ellos, pero como los datos no sirven, la inteligencia es completamente prescindible. Por supuesto, el valor, dejando de lado que es un comportamiento y no una capacidad intelectual, no sirve para tomar una decisión en función de los datos que la curiosidad le ha aportado a la inteligencia, ya que los datos, como dice LYS, no pueden determinar la filiación intelectual. Así nos queda que el factor CIV es completamente erróneo e ilógico ya que no tiene en cuenta la utilidad de los datos.

¿Qué pasaría si LYS aceptara que los datos sí pueden determinar la filiación intelectual? Pues pasaría que el factor CIV sería completamente prescindible porque: a) no hace falta ser curioso para obtener datos, b) no hace falta ser inteligente para interpretarlos, c) no hace falta ser valiente para aceptarlos. Mentalmente, creer en dios, en las hadas o que los extraterrestres nos visitan; todos esos casos tienen el mismo proceso mental: creer en algo, tener fe. Y esa fe sólo puede expresarse cuando hay una experiencia previa o varias ligadas a una exposición al concepto de dios (o de hadas o de enanitos verdes o de...). Hay gente muy curiosa, inteligente y valiente que cree en dios y otros que no, del mismo modo que hay tontos de capirote nada curiosos y cobardicas a más no poder que creen en dios... y otros que no. Creer depende de la educación recibida, de los conocimientos adquiridos, de las experiencias vividas... ¿Puede tener algún efecto el ser más o menos curioso, inteligene o valiente? Claro que sí, al igual que el ser más o menos sensible, romántico, buena persona, simpático, extrovertido, tolerante y, entre otras muchas cosas, incluso, que te gusten más o menos los macarrones con tomate. ¿Puede tener una predisposición genética? Seguramente la tendrá, pero como hemos visto antes, la genética no es suficiente: hace falta el ambiente.

Así que, mi querido lector, si navegando aparece algún texto de Libreysoberano, algún comentario, algún debate foril, hay que tener muy presente que lo que LYS defiende es pseudociencia pura y dura, no tiene base científica de ninguna clase, y no hay que dejarse engañar por este charlatán. Del mismo modo que hay gente que tiene fe en que dios existe y escucha sus plegarias, Libreysoberano tiene fe en que dios no existe, y tiene fe en que su factor CIV lo puede todo... pero, como dice un famoso médico televisivo:

La fe no se basa en la lógica, ni en la experiencia.
Dr. House