En la primera parte de esta serie de artículos hablamos del origen del creacionismo. En la segunda parte pudimos ver algunos de los argumentos típicos de los creacionistas. Ahora veremos cuándo surge el diseño inteligente y por qué. La historia del origen del DI es en realidad la historia de juicios y apelaciones contra leyes creacionistas. Hay muchos que piensan que el DI es una teoría científica. Pues bien, el DI no es una teoría científica… de hecho ni siquiera es una teoría: es una creencia religiosa. Hay muchos que piensan que el DI es un movimiento independiente del creacionismo... lo cual también es más falso que un euro de madera como iremos viendo poco a poco. Empecemos.
Ya comentamos que en 1968 se llevó a cabo el juicio contra Epperson en Arkansas. Dicho estado había aprobado una ley según la cual se prohibía cualquier explicación sobre el origen del hombre distinta a la dada por el Génesis. Esta ley era inconstitucional y fue derogada, con lo que Epperson ganó el juicio. Arkansas no fue el único estado que tenía leyes así, puesto que desde 1920 se habían estado aprobando leyes similares y todas, lógicamente, inconstitucionales, ya que la constitución de EE. UU. deja bien clara la separación entre iglesia y estado. En 1970 hubo un nuevo juicio, Daniel contra Waters, esta vez en el estado de Tennessee, y el juez dictaminó que la ley de dicho estado era "una posición preferencial claramente definida a favor de la versión bíblica de la creación en oposición a cualquier descripción del desarrollo del hombre en base a investigación y razonamiento científico. Un estado que decide reforzar dicha preferencia por ley está buscando conseguir un fuerte establecimiento de la religión que la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos prohíbe tajantemente". La consecuencia de esa sentencia fue que los creacionistas comenzaron a llamar a su fundamentalismo religioso "creacionismo científico" o "ciencia de la creación" (fue un cambio de marca, igual que ahora el Mr.Proper se llama Don Limpio) y ya no buscaban a toda costa que en las clases de ciencias no se enseñara la teoría de la evolución sino que se dedicara tanto tiempo a la evolución como a la creación según el Génesis. Dicho de otro modo, pretendían hacer pasar el creacionismo como algo científico, cuando en realidad no es más que un fundamentalismo religioso.
Estando así las cosas, los creacionistas presionaron y consiguieron que se aprobaran leyes al respecto, según las cuales se debía enseñar la nueva marca comercial del creacionismo: el "creacionismo científico" (que de científico, insisto, no tiene nada). Esto desembocó en un nuevo juicio en Arkansas en 1981. Fue el caso de McLean contra la Administración de Educación de Arkansas y la ley en cuestión llamada Acta 590 (Acta del tratamiento equilibrado entre ciencia de la creación y ciencia de la evolución), como decía anteriormente, establecía que se debía enseñar el creacionismo tanto tiempo como la evolución en las clases de ciencias. Tal día como hoy, hace 27 años, en 1982, el juez del distrito dictaminaba que la ley era inconstitucional y establecía que la "ciencia de la creación o creacionismo científico" no era más que una religión y por tanto se estaba quebrantando la Primera Enmienda. Sin embargo, al ser una sentencia en un distrito, se sentaba un precedente persuasivo, y como no se apeló la sentencia al Tribunal Supremo dicha sentencia sólo tuvo efecto en ese distrito en particular.
Nota: el sistema judicial de EE. UU. tiene una particularidad y es que una resolución judicial puede sentar dos tipos de precedentes: persuasivo o vinculante. El precedente persuasivo se establece entre tribunales de la misma jerarquía o de jerarquía mayor. Un ejemplo sería que en un tribunal de Móstoles dicta una sentencia y esa sentencia puede servir de guía para el tribunal de Alcorcón o el de Madrid, o incluso para el Tribunal Superior. Sin embargo, el precedente vinculante es de obligado cumplimiento. Dicho de otro modo, si el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictamina una sentencia, esa sentencia debe cumplirse en todos los tribunales por debajo del superior, es decir, en todos los tribunales de las ciudades. Ese mismo precedente del tribunal superior y que es vinculante para los tribunales inferiores es a su vez un precedente persuasivo para los tribunales superiores de otras comunidades autónomas. En Estados Unidos, para que una sentencia sea vinculante para todos los estados debe ser dictada por el Tribunal Supremo (que está compuesto por varios jueces y sin jurado) que sería el equivalente al español Tribunal Constitucional.
Hubo que esperar hasta 1987 para que llegara al Tribunal Supremo el proceso de Edwards contra Aguillard. En él de nuevo se enjuiciaba un acta como la 590 de Arkansas, pero en Louisiana. En este caso, a los creacionistas no les gustó que el tribunal de distrito sentenciara en su contra, y cegados por su fundamentalismo, decidieron apelar al Supremo. Este tribunal resolvió por 7 votos a favor y 2 en contra que la ley de Louisiana era inconstitucional y dicha sentencia sentaba un precedente vinculante para todo el país, particularmente para todas las escuelas estatales (las privadas, católicas y demás estaban exentas). La sentencia además establecía, de nuevo, que el creacionismo científico es una religión y que no puede ser incluido como una alternativa científica a la teoría de la evolución de Darwin. Esto dejaba la puerta abierta a que en las escuelas se pudiera enseñar, además de la teoría de la evolución, cualquier alternativa científica a esta última...
Dos años después se publicó un libro llamado "Sobre los pandas y el hombre: la cuestión central sobre el origen biológico". De este libro se conocen tres borradores: el primero de 1983 llamado "Biología de la Creación", el segundo de 1986 llamado "Creación y Biología", el tercero de 1987 llamado "Biología y Origen" y finalmente fue aceptado para su publicación en 1989 bajo el título definitivo "Sobre los pandas y el hombre: la cuestión central sobre el origen biológico" aprovechando el tirón del libro de un famoso paleontólogo evolucionista, Stephen Jay Gould, titulado "El pulgar del panda". A raíz de la sentencia del caso Edwards contra Aguillard, hicieron dos cambios importantes en el libro. El primero fue el título que pasó de "Biología y Origen" a "Sobre los pandas y el hombre...". El segundo y más llamativo fueron las más de 250 sustituciones en el texto de dos términos: allí donde ponía "creador" pusieron "diseñador inteligente" y allí donde ponía "creación" pusieron "diseño inteligente". Dicho de otro modo, lo que hicieron fue un nuevo cambio de marca (igual que el Mr. Proper que ahora se llama Don Limpio).
La Fundación para el pensamiento y la ética (FTE), fundada en Texas en 1980 por el sacerdote Jon Bell es una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es "proclamar, publicar, predicar y enseñar el evangelio católico y la comprensión de la biblia". El propio Bell la describió como una "organización política cristiana" y dijo que su primera actividad sería la edición de un libro con el propósito de "mostrar las evidencias científicas de la Creación". Y dicho libro fue... efectivamente, mi querido lector, el libro fue "Sobre los pandas y el hombre...". Por cierto, el Instituto para la investigación de la Creación (Institute for Creation Research) vende el libro como un "trabajo creacionista" y se encuentra bajo la categoría de "ciencia de la creación".
Una vez que la FTE consiguió publicar el libro, los creacionistas quisieron introducirlo en las clases de ciencias de las escuelas con la flamante nueva marca comercial del "diseño inteligente". Para ello, y viendo que a través de leyes no lo podrían conseguir ya que serían derogadas por ser inconstitucionales, decidieron movilizar las asociaciones cristianas y creacionistas locales para que presionaran sobre las juntas escolares. Y lo consiguieron: en el 2004 la Junta Escolar del distrito de Dover aprobó una serie de artículos según los cuales a partir del 2005 los profesores de ciencias estaban obligados a dedicar tantas horas a la Teoría de la Evolución como al Diseño Inteligente como si fuera una alternativa científica con la que cubrir los supuestos "huecos" que no podía llenar la evolutiva. Esto derivó en un nuevo juicio, Kitzmiller contra la Junta Escolar del Distrito de Dover. Y, al igual que sucedió en ocasiones anteriores, los creacionistas perdieron. El juez sentenció que el DI no era ni mucho menos una alternativa científica, sino religión, y de hecho definió el DI como una religión derivada del creacionismo, más particularmente sentenció que el diseñador inteligente al que alude constantemente el DI es en realidad el dios cristiano de la religión católica. Los creacionistas no apelaron la sentencia, supongo que a sabiendas de que aunque el precedente no era vinculante, pero sí persuasivo, y a la vista de los anteriores fracasos judiciales, si perdían ante el Tribunal Supremo quedaría prohibido en todo el país la enseñanza del DI. Además, tras el juicio de Kitzmiller contra la Junta Escolar, el juez llamó a dos de los testigos que presentó la defensa (la Junta Escolar) por haber cometido perjurio en varias ocasiones. Una editorial del York Daily Record llegó incluso a tachar de "irónico y pecaminoso" el comportamiento de la Junta Escolar...
Sin embargo, fue más sonado lo acontecido a finales del 2005 cuando el Consejo de Educación del estado de Kansas decidió permitir que se enseñara el DI como alternativa a la Teoría de la Evolución. Una decisión que fue tachada de “ridícula” después del proceso de Kitzmiller ese mismo año y con resolución en contra de la Junta Escolar. Además fue el origen de una religión sintética muy particular, el pastafarismo, del que hablaremos en otra entrada. Dicha religión (o pseudorreligión, o parodia de religión según algunos) fue diseñada por Bobby Henderson precisamente como respuesta irónica (tan irónica como para que el sitio web del pastafarismo tenga la dirección www.venganza.org) a la decisión del Consejo de Educación, la cual, si ya de por sí levantó tanto revuelo, el pastafarismo, que se convirtió en todo un fenómeno de internet, propagó con gran eficacia el ridículo que estaba haciendo el Consejo. Finalmente, el Consejo de Educación de Kansas se echó para atrás y a principios del 2007 rechazó seguir enseñando el DI, pero el ridículo que habían hecho ha quedado para la historia.
Sin embargo, quedan preguntas por contestar... ¿quién escribió el libro "Sobre los pandas y el hombre..."? El borrador de 1983 se encuentra firmado por Percival Davis y Dean H. Kenyon, que fueron supervisados por Charles Thaxton. Dean Kenyon fue llamado en 1984 como testigo en el proceso de Edwards contra Aguillard. En su declaración jurada define varios términos. Por ejemplo define la "Ciencia de la Creación" a la que considera el "origen a través de la aparición repentina en forma compleja" o dicho de otra forma "creación biológica, creación bioquímica y creación cósmica". También afirmó que la ciencia de la creación no incluía conceptos como el diluvio universal, o la aparición reciente de la tierra (o la vida) de la nada, si bien no explica científicamente cómo puede originarse la tierra y los seres vivos en forma compleja de forma repentina... por lo que determina que "la conclusión del creacionismo científico es que de los datos empíricos se infiere que los primeros seres vivos fueron creados". Por supuesto, no muestra tales datos empíricos ni demostración científica alguna de lo que dice. Pero quizá lo más interesante es que según Kenyon "El origen de los textos impresos, los aparatos manufacturados y los sistemas biomoleculares requieren un diseño inteligente y una experiencia en ingeniería". Como se puede observar, el concepto de diseño o diseñador inteligente ya se estaba utilizando en 1984 y estaba completamente ligado al de creacionismo.
Nota: los defensores del DI insisten en que el término "diseño inteligente" procede del libro "Darwin a juicio", escrito por el abogado Phillip E. Johnson en 1991. Ahora bien, insistir en semejante estupidez cuando se puede comprobar con suma facilidad que el libro de Johnson se publicó dos años después que "Sobre los pandas y el hombre..." simplemente da risa. Pero más risa da aún que del concepto de diseño inteligente ya se hablaba en 1984 en pleno juicio contra el creacionismo.
Ya hemos visto que Dean H. Kenyon escribió un libro creacionista, encuadrado en lo que él mismo definió como creacionismo científico, y que fue llamado a declarar y bajo juramento habló del diseño inteligente. Percival Davis, el otro autor de ese libro, está considerado un creacionista de la tierra joven (los que defienden que un dios creó el cielo, la tierra y los seres vivos hace 6.000 años) y además es un activista del diseño inteligente. ¿No resulta curioso que un activista del diseño inteligente sea además un convencido creacionista de la tierra joven y que un creacionista científico hable de diseño inteligente en un juicio cuya sentencia final fue que el creacionismo científico no era una alternativa científica sino simple y llanamente creacionismo, es decir, religión? Charles Thaxton supervisó a Davis y Kenyon en la elaboración de "Sobre los pandas y el hombre..." y aparece acreditado como presidente del proyecto y editor académico tanto en los borradores como en la edición final de 1989 y la segunda edición de 1993. Quizá resulta aún más curioso que Thaxton es miembro del Discovery Institute. Bueno, resulta que Dean H. Kenyon también es miembro del Discovery Institute.
Y ¿qué es el Discovery Institute? Pues es otra organización política estadounidense famosa por su ideología conservadora, su apoyo al DI y su campaña para promocionar la enseñanza de creencias creacionistas antievolutivas en las clases de ciencias de las escuelas de educación secundaria… Una organización relacionada con defensores de una teocracia católica (como el régimen talibán pero en plan católico) acusados de querer implantar un neofascismo teocrático (ahí queda eso: eso son contactos y lo demás tonterías). Pero… hablaremos más del Discovery Institute en la próxima entrada. De momento lo dejo aquí y espero que ahora resulte mucho más claro que creacionismo, creacionismo científico y diseño inteligente son exactamente la misma cosa: un fundamentalismo religioso basado en el relato del Génesis, ni más ni menos, por muchos esfuerzos que hagan para intentar colarnos que tienen una base científica de la que realmente carecen. No olvidemos que cuando se mezcla religión con ciencia, lo único que se obtiene es pseudociencia.
Si te ha gustado este artículo, no te pierdas las otras partes:
- Creacionismo y DI (Parte I).
- Creacionismo y DI (Parte II).
- Creacionismo y DI (Parte IV).


